jueves, 8 de septiembre de 2016

Peruleiro

Apenas se encuentra información sobre el origen de este topónimo coruñés, salvo un artículo en el diario La Opinión, en donde se formulan como posibles etimologías su relación con algún indiano retornado procedente de Perú (peruleiro), o que el microtopónimo proceda de la fusión del antropónimo Pedro Leiro, supuesto habitante del barrio. También se recoge la de Eladio Rodríguez, que reduce el significado del término a "altura, lugar elevado".

Lo cierto es que el Peruleiro se sitúa en una pequeña elevación, perceptible desde el Paseo de Ronda con Virrey Osorio. En su cumbre se recorta contra el cielo una solitaria y llamativa casa de indianos a la que se accede por una escalinata de más de cien peldaños. Esta vivienda pudo haber sido la del peruleiro, si el topónimo hiciese referencia al posible emigrante retornado. Pero como la colina se caracteriza por abundar en ella los afloramientos graníticos, es más probable que el topónimo sea un derivado en -eiro del romance pérula / pérola, "piedrecilla", forma diminutiva procedente del latín petra, "piedra", más sufijo diminutivo -ulus, -ula, -ulum. En gallego-portugués pérola ha evolucionado desde el sentido de "piedrecilla" al más especializado de "perla".

En resumen, un peruleiro o peroleiro sería, como topónimo, un orónimo referente a un lugar abrupto abundante en afloramientos pétreos.

Una de las subidas al Peruleiro, que todavía conserva la antigua escalera; junto a ella un enorme bolo granítico cortado para facilitar el acceso.

Afloramiento de granito en la loma del Peruleiro.

Viejo barrio del Peruleiro: calle de Camiño Pinar.

sábado, 27 de agosto de 2016

Sir Gawain y el Caballero del Sol

Greensleeves es una preciosa melodía cuyo título se viene traduciendo desde el inglés como Mangas Verdes. ¡A buenas horas mangas verdes!, porque resulta que en gaélico sliabh o slieve significa "colina" y grian, "sol"; el juego de palabras se origina por una circunstancia casual ya que el inglés sleeve, "manga", y el gaélico sliabh, "colina", se pronuncian igual, así como el inglés green, "verde" y el gaélico grian, "sol, dorado". Se trata de un caso de homofonía en lenguas distintas, quedando bastante claro que la intención del compositor, anunciada ocultamente en el título, no era cantar el gozo que le producía contemplar las absurdas mangas verdes del vestido de su amada, sino las soleadas montañas de su país en alguno de esos numerosos momentos históricos en que las relaciones políticas entre Inglaterra e Irlanda eran más que tensas. El autor sin duda disfrutó de lo lindo al escuchar a los opresores ingleses cantando extasiados el amor que sentían por la contemplación de... el bello paisaje irlandés.

De mayor trascendencia es lo que afecta al color real del imponente caballero que reta el día de Año Nuevo a los de la Tabla Redonda en la corte del Rey Arturo en la aventura de Sir Gawain y el Caballero Verde. Cuando se describe el color de su indumentaria, completamente greene, aparecen con frecuencia palabras que se refieren al oro, al rojo, al dorado y al brillo fulgurante. Esto ha llamado la atención de los estudiosos de este romance de caballerías, que no consiguen explicar cómo siendo totalmente verde, hasta su caballo era verde, se menciona profusamente el oro en la descripción. Hay, además, coicidencia de pareceres entre los expertos, que explican el reto como una lucha mítica entre el sol nuevo y el viejo, o, lo que tal vez es lo mismo, el cristianismo y el paganismo con su culto a un dios solar arcaico. En este contexto, cabe afirmar sin atisbo de duda que el color original del caballero contra el que se enfrenta Gawain era el dorado grian gaélico, mejor que el verdoso green inglés. Ya en la edición de Tolkien y Gordon se indica que la característica de su rostro, que posee la fiereza del fuego, se utiliza también en The Wars of Alexander para describir al dios Sol. Una obra irlandesa mencionada por Keating pudo haber sido la versión primitiva del Sir Gawain, es el Ridire na Gréine (= El Caballero del Sol), con la que enlazaría el romance de caballerías El Caballero del Febo.

La repercusión del error por homofonía en la asignación del color es enorme, como decíamos, pues se expande a numerosas novelas de caballerías, que se tiñen inexplicablemente de verde. Ahí están, por ejemplo Amadís, el Caballero de la Verde Espada, o el Caballero del Verde Gabán cervantino. No son greenmen, personajes del bosque y del reino vegetal, sino que en su origen y a poco que se indague, son dorados héroes solares.

Weston Joyce ha señalado ampliamente las formas coloniales anglificadas de la toponimia irlandesa, y en el caso que nos ocupa, greine, forma en genitivo de grian, "del sol", se transcribe y se entiende como el inglés green: Tullach-greine > Tullagreen.

domingo, 14 de agosto de 2016

En la biblioteca de Ilduara

Otro libro cuyo título se recoge en la donación fundacional del monasterio de Celanova, realizada por Ilduara y su hijo San Rosendo en el año 942, es el "Ebtamaron Geronticon".

Sin duda, se trata del Epitameron o Eptameron de Valerio del Bierzo, que contiene las Vitae Patrum (Geronticon), una de cuyas copias manuscritas se conserva en la Biblioteca Nacional (MS 10007).


En el Eptameron de San Valerio figura la famosa epístola sobre la beatísima Egeria en la que se resume su viaje por Tierra Santa. Gracias a esta epístola se pudo atribuir la autoría de la Peregrinatio a la monja galaica, así como establecer su patria en Gallaecia.

Resulta muy interesante que en la biblioteca de Ilduara estuviesen juntos el Eptameron de San Valerio, con la epístola sobre Egeria, y el propio Igerarium Geriae (el diario del viaje escrito por ella misma). Según Díaz y Díaz, es muy probable que San Valerio tuviese ante sí un ejemplar del diario del viaje de Egeria cuando escribía su epístola, y aquí, en Celanova, aparecen ambos; nada menos que los dos textos sobre el viaje de Egeria, no uno solo, como se viene creyendo, se encontraban en la biblioteca de Ilduara.

El vínculo de San Valerio con la comunidad monacal del Bierzo, así como la donación de posesiones en  "Bergidum" por parte de Ilduara, que figura en la misma relación, me lleva a suponer que al menos estos dos ejemplares de su biblioteca procedían de alli, siendo tal vez el Eptameron el manuscrito original de San Valerio, y el Igerarium Geriae, el ejemplar que utilizó el santo para trabajar su resumen del viaje de Egeria. 

sábado, 23 de abril de 2016

El trilito del regueifeiro Pena - cementerio de San Amaro, A Coruña


En el histórico cementerio de San Amaro de A Coruña se encuentra la tumba del regueifeiro Pena, muerto en 1958. José Manuel Vázquez Varela le ha dedicado un pequeño estudio etnoarqueológico a esta peculiar inhumación cubierta por un megalito del tipo trilito, atravesado por el fuste de un cruceiro ("Etnoarqueología de la muerte. Una tumba singular del cementerio de San Amaro en La Coruña", Semata, 2005). En él se vincula la elección del motivo megalítico a la profesión de Pena, cantor del pueblo gallego, y a su ideología galleguista, en el sentido de que los monumentos funerarios megalíticos fueron considerados en esta época una expresión del celtismo, que a su vez fue y es un elemento diferenciador de la identidad gallega. Asimismo, Vázquez Varela sugiere que el monumento de Asorey a Curros Enríquez, en los Jardínes de Méndez Núñez, también con un fondo de trilitos, y anterior al de Pena, pudo haber servido de inspiración. El estudio finaliza con unas reflexiones sobre la apropiación simbólica de elementos del pasado como señas identitarias del presente.

A su interesante estudio me gustaría añadir que la inspiración para el trilito de Pena fue probablemente, el inexistente trilito de Noya que aparece en una ilustración de la obra de Barros Sivelo, Antigüedades de Galicia, del año 1875, ilustración que se repite con ligeras modificaciones en los libros de texto finiseculares de historia de España de Picatoste. Entonces la clasificación megalítica consideraba a los trilitos "erigidos para proclamar los jefes de las tribus, y dirigir arengas al pueblo" (Geografía crítica e histórica de la edad antigua y, principalmente, de España, de Gervasio Fournier, 1910). Me imagino al regueifeiro Pena siendo proclamado sobre el trilito, y dirigiendo a continuación una regueifa a su público desde este pedestal.

Trilito, de la obra de Gervasio Fournier.


martes, 19 de abril de 2016

Fraga de Novio, Noal - Porto do Son

Con este sorprendente topónimo por el que me pregunta el profesor David Pérez Iglesias, del IES de Porto do Son, cuyas instalaciones se sitúan según localización de Google Maps en plena Fraga de Novio, en lo que a simple vista me parece un precioso bosque donde pudo haber existido un castro costero, se reabre la discusión sobre la ubicación del antiguo lugar de Novium; puerto perteneciente al pueblo céltico de los ártabros mencionado hace dos milenios por el geógrafo Claudio Ptolomeo cerca del promontorio Nerio (Cabo Finisterre).

Varios autores han sugerido que el Novium galaico, procedente del celta *nowios, "nuevo", adjetivo que aparece integrando otros topónimos célticos como Novio-dunum (nueva ciudadela fortificada) en Suiza, podría haber evolucionado desde una supuesta forma en femenino, *Novia, hasta el resultado Noia. Para ello hay que suponer que el cambio de género del adjetivo se produjo al sustituirse un sustantivo masculino elidido pero sobreentendido, (castro) Novium, por otro femenino, igualmente elidido, como (villa) Noviam > Noia. Es decir, hasta ahora se reducía el Novium ptolemaico a Noia, pero el topónimo Fraga de Novio, si hubiese suficiente garantía de su antigüedad, es decir, si no se trata de un bonito nombre impuesto al centro educativo recientemente en recuerdo del Novium ptolemaico,  se lo pondría francamente difícil a los de Noia al ajustarse perfectamente al étimo y a la geografía de Ptolomeo. Incluso Noal vendría a reafirmar un estrecho vínculo afectivo con su Novio de hecho, al tratarse sin duda de un derivado de *nowios, No(v)al, esta vez con pérdida de la uve en posición intervocálica, situación que propicia, aunque no siempre, una pronunciación tan suave que el sonido termina por desaparecer.

Resulta muy interesante desde un punto de vista filológico ver la distinta evolución de la wau intervocálica en estos tres topónimos próximos, Novio, Noal y Noia. En Novio no se ha producido la esperable pérdida de la wau, *Noio, o la anteposición de la yod hacia Noivo, fenómenos cuya ausencia me obligan a sospechar que Fraga de Novio es un nombre moderno, calco del Novium mencionado por Ptolomeo. Serán los mayores del lugar los que tengan la última palabra al respecto.

Pero más interesantes aún son las sorpresas que se ocultan en insignificantes topónimos, en la microtoponimia, por lo que le quedo muy agradecida a David por su pregunta ya que me ha ayudado a reflexionar sobre esta pequeña incógnita histórica, y a sus alumnos por los magníficos vídeos de SonCine sobre etnografía y patrimonio. Una maravilla.

Aquí uno con un viejo conocido enseñando a ver la ría de Novium con otros ojos:

domingo, 10 de abril de 2016

Las redomas iraquíes de Ilduara

En el año 942 Ilduara realiza una enorme y detallada donación de bienes al monasterio de Celanova, probablemente la mayor que se haya hecho nunca en la fundación de un monasterio. Entre los bienes muebles destacan nueve redomas iraquíes (arredomas aeyraclis). Un recipiente que otras veces aparece en textos de la época como rothomas irachas, y que básicamente es lo que más tarde se conoció como pomos.

Redoma mesopotámica, abásida, c. siglo IX, tallada en cristal de roca. De la web de subastas de Christie's.

En el tesoro de Celanova, hoy custodiado en la catedral de Ourense se encuentran ocho piezas de cristal de roca que podrían haber integrado la colección de las nueve redomas iraquíes de Ilduara; faltaría una, que se habría perdido, roto, o pasado a otras manos.


Ajedrez de cristal de roca de Celanova. (C) Anxo Martínez-de Alegría.

En aquella época el juego del ajedrez era desconocido en el norte de la Península y en general en toda Europa, por lo que sus piezas de cristal de roca tallado fueron confundidas habitualmente con redomas o pomos. Estas habrían integrado el patrimonio de la noble familia de Ilduara en calidad de gemas, hasta que fueron donadas a Celanova.

Son unas piezas excepcionales, ya que solo existen otras semejantes en el Museo Diocesano de Lleida, procedentes de Áger, en Cataluña.

¿Cómo explicar la presencia de estas piezas en la dote de Ilduara? Existen, desde luego, varias posibilidades. Además de la hipótesis del saqueo de Casamar y Valdés mencionada en la bibliografía, se me ocurre otra a partir de la existencia, en la biblioteca de Ilduara, de un manuscrito probablemente ológrafo titulado Igerarium Geriae, es decir, el Igerario, de Egeria, la noble peregrina galaica que en el siglo IV viajó a Tierra Santa, hasta Mesopotamia, trayendo a su regreso el diario de su peregrinación, y tal vez estas delicadas figuritas de cristal, herencia que permaneció un tanto fragmentada en la línea familiar hasta el momento de su donación al monasterio de Celanova.

Bibliografía: "Saqueo o comercio, la difusión del arte fatimí en la Península Ibérica", de Casamar y Valdés.


Folios con la donación de Ilduara. Ms. 18387 de la Biblioteca Nacional: copia fiel de varios manuscritos de diversos monasterios, perteneció a la biblioteca de Gayangos. Letra de mediados del siglo XVIII. 

sábado, 9 de abril de 2016

Celtic knots


Capitel de Santa María del Azogue, Sanabria, con el mismo esquema de tejido entrelazado que el motivo representado en el torques de Xanceda (Castelo de San Antón).