martes, 30 de diciembre de 2008

Xogo da Bóla

Dice Almeida Fernandes: "conheço um local em que um prédio de cultivo e fácil regadio era e é dito "o Jogo", com uma pedra nativa, embora nao grande, no meio, chamando-se ao dito prédio o "campo do Jogo", onde nunca se jogou fosse o que fosse, nem se podia jogar".

Yo también conozco en Extremadura una cumbre del término municipal de Holguera que se llama Juego de Pelota, y siempre me resultó extraño que alguien subiese hasta ahí para practicar esta actividad.

Xogo da Bóla en Pantón (Lugo) y los numerosos topónimos asturianos Xuegu la Bola, Xugu la Bola y Xuigu los Bolos se consideran nombres motivados por la utilización del terreno por parte de pastores, o los consabidos mouros (antepasados), para jugar al tradicional juego de los bolos. Esta explicación del topónimo la recoge García Arias como leyenda: "en Vixidel tenían instalada [los mouros] una bolera en una zona elevada, de nombre el Xuegu la Bola, bolas y bolos eran de oro macizo" (Aportaciones al folklore asturiano, pg. 659) . De la misma opinión son Julio Concepción y Cabeza Quiles, el primero dedica El ocio en las horas libres de la braña a esta actividad lúdica que habría sido practicada por los vaqueiros dando nombre a varios lugares. Y es posible que haya sido así en algún caso, sin embargo la recurrencia del topónimo asociada a elevaciones del terreno sugiere, cuando menos, que examinemos otra propuesta.

En la parte oriental de Asturias es frecuente encontrarse por los puertos altos el topónimo Jogu que se viene considerando como variante de Joyu, del latín foveum, con f- inicial aspirada propia del asturiano oriental. Yo no creo que este término se retraiga a foveum porque en la zona occidental, donde se conserva la f- inicial, tendría que existir *Fogu, y no se da esta circunstancia.

El sonido inicial de Jogu puede no ser una aspiración proveniente de f-; si j- remite a un sonido fricativo palatal, Jogu sería la correspondiente forma oriental de las occidentales Xogo, Xuigu...

Hay un étimo latino que puede explicar la distribución de Jogu, Xogo, Xuigu... por las zonas más elevadas de la montaña, jugum, orónimo que se aplica a las cumbres, así César en De Bello Galico: "summum iugum montis adscendere". De iugum resultan naturalmente xogo y jogu, con pronunciación suave de la -g- intervocálica, y de esta lenición parten otros resultados del asturiano occidental:

- el resultado jou con pérdida definitiva del sonido intervocálico
- el resultado jobu, con consonatización desde *jo(g)wu

Esta hipótesis era la que sostenía Corominas para el catalán jou, y es la que se propone para los topónimos francoprovenzales y alpinos como joux. Otra idea complementaria sumamente interesante es la de Longnon en Les noms de lieu de la France, pg 110, donde sugiere que hubo latinización del céltico iove mediante el latín jugum, y que dicho término céltico podría tener el sentido de monte (también sugiere que iove sea el teónimo Jovis = Júpiter). Dados los abundantes testimonios antiguos de montes denominados Iovis, parece acertada la suposición de Longnon de que éste haya sido el término prerromano para designar lo que en latín era un jugum montis. Es una idea preferible a suponer que el culto a Júpiter se extendió como la polvora con la romanización.

Este *iove con o abierta permite dar cuenta de los resultados romances con diptongo Juego, Xuigu, aunque si tomamos la forma como punto de partida para esta serie de topónimos la evolución habría sido ligeramente distinta: la wau de *iove puede consonantizarse en una bilabial (Jobu, Xove, Jueves) o adquirir una pronunciación marcadamente vocálica con refuerzo velar (Juego, Xuigu). Véase para la argumentación Iovis = Júpiter el artículo de García Arias Iuppiter Iovis.

Pasemos ahora a la segunda parte del topónimo, ¿qué será esa "bola"? Las bolas y bolos son piedras de tamaño mediano que en nuestro caso, si se localizan en los collados (xogos, juegos), sirven para motivar toponimia como Xuigu dos Bolos o Juego de Pelota.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Mogor

Mogor es un topónimo de retrogusto prerromano. Así Cabeza Quiles siguiendo a Eligio Rivas propone una base *MOK- o *MUK-, "prominencia, muñón, altura" y sobre ella explica los dos Mogor gallegos y otros topónimos que ya no menciono porque no entrarían dentro de la explicación que voy a dar para Mogor.

En un documento de 1194 el Mogor de Bares (A Coruña) se menciona como "cautum de Moagorum & et de Baris" (España Sagrada). La pérdida de la -n- intervocálica que ha experimentado el gallego en los préstamos del latín apunta a un étimo MONACHORUM, genitivo plural de MONACHUM, "monje". Es decir, "cautum Moagorum" sería el "coto de los monjes", y como topónimo resulta de lo más interesante ya que conserva la terminación del caso genitivo plural en -or; es uno de los pocos ejemplos fósiles que se pueden aducir de conservación de una desinencia casual tras la ruina de la declinación latina.

"La iglesia de Santa María de los Monges es hoy Santa María de Mogor en el puerto de Bares", leemos en otro volumen de La España Sagrada, glosa que aclara completamente la equivalencia "de los monjes" = Mogor.

El Mogor de Marín puede que tenga la misma etimología, tal vez debido a una fundación monástica o a que sus famosos petroglifos se hayan atribuido a obra de monjes.


Laberinto de Mogor, imagen tomada de http://www.arqueoturismo.net/hispania/galicia/pontevedra/mogor_01.htm

En relación con este origen para los Mogor gallegos encontramos el topónimo Manacor, que proviene, según defendía Corominas, de una evolución mozárabe a partir de un supuesto *villa monachorum".

jueves, 25 de diciembre de 2008

El nombre del color gris

Todas la fuentes que he consultado (DRAE, Léxico hispano primitivo, Sánchez Albornoz, etc) coinciden en atribuírle a grecisco el significado "proveniente de Grecia". Todas menos una, y la excepción es el Padre Santa Rosa de Viterbo, erudito portugués del s. XVIII que tanta mano ha echado con su entretenido Elucidário para la comprensión de viejos términos. De ahí extraigo su definición:

GRIZISCO e Grecisco: Vestidos roupas, cortinados, véos, e outras quaes peças feitas de panno ou seda de cor leonada, ou cinzenta, a que ainda hoje se chama cor gris; ou forrados e guarnecidos de pelles de Grisés, que segundo Cobarrubias "son ciertos animalejos, de cuyas pieles se suelen hazer aforros [forros, v. más abajo el inglés fur, piel]: y dieronles este nombre por la color parda que tienen". Mas como esta cor tem vários gráos: há gris, que declina para pardo, e grisé que he hum panno de lãa quasi branco, de que os rústicos frequentemente usaváo, e de que em algumas Religioens por humildade se vestião. Porém o Grizisco subido era mui estimado nos tempos antigos.

Antiguamente se usaba el término en contextos que a veces sugieren el sentido de "proveniente de Grecia" defendido por la mayor parte de los expertos, pero también otras veces asoma la idea de que sea un color o un tipo de fibra, tal y como nos indicaba Santa Rosa. Veamos algunos casos:
-casulas greciscas (año 863)
-donamut tibi XX lectos cum suos tapetes et almocallas de palleo et de greciscos et suos plumacos palleos et greciscos et suas savanas litteratas et fateles alfaneges in pannos greciscos; et XXVI genapes palleas (año 978)
-et III mantos greziscos; et I pallio et I ciclaton [...]; et VI capas greziscas (año 1112)

Como se ve figura como calificativo de prendas de vestir (casullas, mantos, capas), pero también puede combinarse con ropa de cama: cobertores, plumazos (en gallego chumazo es un almohadón o edredón relleno de plumas o lana).

Puede verse algún ejemplo más en Sánchez Albornoz, Una ciudad de la España cristiana hace mil
años, pg. 32, así como el argumento que sigue el autor para defender la procedencia griega.

La idea de la indumentaria eclesiática importada de Grecia es sugerente y reviste a la iglesia medieval de cierto lujo, pero en la coordinación plumazos palleos et greciscos la posibilidad menos exótica y más realista salta a la vista, serán edredones o almohadones rellenos de paja (palleos) y de vellón o lana. Y las casullas serán, por tanto, de lana, tejido que casa mejor con la humildad y pobreza que caracteriza a las órdenes monásticas.

En documentación europea medieval localizamos también el término en contextos similares (v. Middle English Dictionary, de Hans Kurath, pg. 379, entrada gris 2, grice, greis, greyis):

-Unam tunicam [...] cum unum capucio furrurato de grys (año 1346).
-A blu couertour of grys (año 1395)
-Ciclatounes [...] with ermine & with grijs (año 1400)

Los contextos no pueden ser más claros pues en inglés fur sólo se aplica a pieles. En el primer caso tenemos una capucha forrada probablemente de lana o borreguito, como se decía hasta no hace mucho; en el último se nos describen unos mantos orlados de armiño y otros de "gris".

Siguiendo las indicaciones de Santa Rosa, que nos remitía a los animales llamados grisés, habrá que averiguar cuáles son estos animales, y si ha sido como dice Cobarrubias, que se llamaron así por el color gris... o bien al revés, que el color gris recibió ese nombre por ser igual al del pelaje de unos animales llamados grisés.

La palabra lana ya se ha mencionado en dos ocasiones, una cuando concretamos el relleno de los chumazos gallegos, y otra cuando Santa Rosa nos dijo que el grisé es un paño de lana casi blanco. Parece plausible que los grisés, quizá mejor grises, sean ovejas, ganado lanar que vive en rebaños o gregis / greges. De gregis > gregisco y demás variantes, que primero designaban la materia "de lana o vellón", y después, por extensión del significado, se usaron para referirse al color de la misma --> "del color de la lana, pardo, grisiesco".

Esto ya lo había visto el Príncipe de los Ingenios para los calzones llamados griguiescos o greguiscos: "se llamaron así de grex, gregis, y la lana del ganado; si no es que vinieron de Grecia" (La Dorotea, 1632). Hoy, ya pasados de moda, se encuentra el término en algún diccionario especializado bajo la forma greguescos, donde se nos informa de que están copiados de una indumentaria de origen griego.

Y para ir finalizando, grecisco se aplicó a un tipo de fuego que acabó suponiéndose, también, invento griego. Si vamos bien encaminados y el fuego grecisco se denominaba así por ser grisiesco, tendremos que pensar en una materia grisácea capaz de provocar misteriosas explosiones, por ejemplo el espeso grisú o metano, probablemente ya conocido por los mineros antiguos; la expresión fuego grecisco acabaría por extenderse a cualquier artefacto explosivo de mecanismo desconocido para los españoles.

martes, 23 de diciembre de 2008

El topónimo Carnac

Interior del dolmen de Kerkado en Carnac: la ciudad subterránea de Cernachi.

Siguiendo con el asunto de la transposición de topónimos que habíamos empezado en Bretones en Galicia, pasamos ahora a examinar otro que nos proporciona valiosa información y una bonita historia ligada a los megalitos: Cirnachum.

San Carantoc era britano, fue a Hibernia con San Patricio y aceptó como nombre Cernachii, y después en su memoria una ciudad llevó su nombre y se llamó Cirnachum. Esto nos lo cuenta el anticuario Leland (disponible en línea en una nota de la ed. de la Vita Patricii, pg. 334-5).

Ahora la cuestión es ¿britano de la Bretaña francesa o de la inglesa? la verdad es que podemos pasar directamente a la respuesta: era bretón, y esa ciudad que llevó su nombre es Carnac, como resulta evidente por la descripción de la misma. "En el Corn de los bretones construyó una ciudad subterránea para no ver la tierra, el país ni el cielo" (de otra crónica: La versión irlandesa de la Historia Britonum de Nennius, pg. 189). Son muy frecuentes este tipo de leyendas en lugares con megalitos, que en el imaginario colectivo están poblados por habitantes subterráneos que habitan los túmulos, mouros en el folklore gallego. Por supuesto que el topónimo es anterior al santo, no recibe el nombre de él aunque en la historia se diga lo contrario; esto es un proceso típico del folklore, explicar los nombres de lugar como si hubiesen sido motivados por el nombre de alguien.

"Cairnech, do Breatnaib Corrn do. Is imi sin aderar Cairrnech fris" (Arthurian Literature XXI, de Lloyd-Morgan, pg. 11), es decir, Cairnech [Cernachi en Leland] es de los bretones de Corn, y por eso se llama Cairnech. Así no cabe ninguna duda.

No puede ser muy difícil encontrar una ciudad subterránea llamada Cairnech o Cernachi situada en un lugar llamado Corn de Breatnaib ¿no? el problema es que hay hay otro Corn y otra Breatnaib:

Cornouaille (Bretaña francesa) - Cornualles (Bretaña inglesa)

Creo que la balanza se inclina a favor de la francesa por lo que atañe a esta historia de la ciudad subterránea de Chernaci, que coincide con la descripción de Carnac en el Cornouaille bretón. La etimología de Carnac es, como ya se suponía, la base CAIRN-, "túmulo", que puede evolucionar hacia CARN- o KERN-.

Resituar a Carantoc en la Bretaña francesa en el fondo es el comienzo para resituar muchas de las menciones a Britania en la Bretaña francesa. Y si en fechas tan tempranas Britania es la Bretaña francesa, Armorica...

jueves, 18 de diciembre de 2008

Bretones en Galicia

Aremorica o Armorica es un término que figura glosado en Endlicher y en mi opinión no está explicado correctamente: "Aremorici antemarini, qui are ante, more mare, morici marini". En bretón ar también es artículo definido y creo que aparece también en el opuesto Argoad, "el interior", frente a Arvôr, "el litoral" (v. significados en el Dictionaire breton-français de le Gonidec). En cualquier caso, sea ar artículo o preposición -como se venía defendiendo-, los significados de la pareja Argoat-Arvôr (costa-interior) están suficientemente comprobados. Conviene aclarar que Arvôr es una variante del viejo Armor; el bretón mutó la inicial m- en v- en determinados contextos fónicos.


Los aguillóns de Pen Hir, Camaret sur Mer.


Photobucket

Los aguillóns de Ortegal.

El término armorici, "costeros, del litoral", se aplicó a varios lugares marítimos, no sólo a la actual Armórica (Bretaña francesa), y ésta es la clave sobre la que vamos a intentar explicar un enigma histórico que comienza ya in media res, con la existencia de un grupo de bretones asentados en las costas de Galicia en el siglo VI, concretamente en la zona de Bretoña (Lugo) y más allá, hasta el Eo y en Asturias. Estamos hablando del famoso documento de 569 que recoge las diócesis que estaban establecidas en Galicia en época sueva, el llamado Parroquial Suevo o División de Teodomiro:

-ad sedem Britanorum. ecclesias que sunt introbritones una cum monasterio Maximi, et Asturias"

Otra copia de este documento lleva un añadido y va firmado, entre otros, por

-Mailoc, Britoniensis episcopus

Otro documento que les atribuye unos límites más precisos, eliminando la parte asturiana de su territorio, es el polémico atribuido a Wamba:

-Britonacensis teneat Ecclesias quae in vicino sunt intro Britones, una cum Monasterio Maximi usque in flumine Ove.

A pesar de ser, como decíamos, un documento problemático, no deja de ser importante la mención a los límites de la diócesis de los bretones gallegos, que llegaba hasta el Eo. Y un territorio delimitado por este río en la parte gallega que nos ocupa, zona de Bretoña, es el denominado en otros tumbos como "territorio inter Euue et Masma" (año 1078, Tumbo de Lourenzá: CODOLGA); los ríos Eo y Masma pudieron ser los límites precisos de la antigua diócesis de Bretoña.

¿De dónde procedían estos bretones? ¿Quién era ese tal Máximo? ¿Hablaban una lengua celta? ¿Se menciona su emigración a Galicia en alguna otra fuente?

Su presencia en la zona de Bretoña hasta el Eo y en parte de Asturias no es discutible pero sí plantea muchas incógnitas, la última aparición de estas gentes es en otro documento gallego de 1233 que da la sensación de clasificarlos como grupo al margen, notamos también la mención a unas extrañas mujeres ligadas a ellos :

-de hominibus illis qui vocabantur Britones et Biortos, et quantam habui de mulieribus que dicebatur Chavellas (Meira: CODOLGA).

Pues bien: la única emigración de bretones hacia algún sitio es la que se supone partió de Gran Bretaña (para entendernos) hacia la Bretaña francesa exportando gentes y la lengua bretona.

Una de las fuentes que vamos a usar es la Historia Britonum atribuida a Nennius, con la interpolación de la leyenda acerca de la confusión de lenguas:

"Septimus imperator regnavit in Brittannia Maximianus. Ipse perrexit cum omnibus militibus Brittonum a Brittannia, et occidit Gratianum regem Romanorum, et Imperium tenuit totius Europae, et noluit dimitiere milites, qui perrexerunt cum eo, ad Brittanniam ad uxores suas, et ad filios suos, et ad possessiones suas; sed dedit illis multas regiones, a stagno quod est super verticem Montis Jovis usque ad civitatem quae vocatur Cantguic, et usque ad Cumulum occidentalem, id est, Cruc Ochidient".

Traducción: El séptimo emperador que reinó en Bretaña fue Maximiano. Salió de Bretaña con todo el ejército bretón y mató a Graciano, rey de los romanos, y reinó en toda Europa. No permitió que los soldados que fueron con él volviesen a Bretaña con sus mujeres e hijos y posesiones; pero les dio muchas regiones: desde el lago que está sobre el monte Jovis hasta la ciudad que se llama Cantguic y hasta el túmulo occidental, esto es, Cruc Ochidient.

La interpolación aparece en otras copias de la Historia Britonum (K, I y L), contiene una preciosa leyenda sobre la Babel de lenguas que fue la Bretaña francesa. Es como sigue:

"Britones namque Armorici, qui ultra mare sunt, cum Maximo tyranno hinc in expeditionem exeuntes, quoniam redire nequiverant, occidentales partes Galliae solo tenus vastaverunt, nec mingentes ad parietem vivere reliquerunt; acceptisque eorum uxoribus et filiabus in conjugium, omnes earum linguas amputaverunt, ne eorum successio maternam linguam disceret. Unde nos illos vocamus in nostra lingua Letewiccion, id est, Semitacentes, quoniam confuse loquuntur".

Traducción: Efectivamente, bretones de la costa, porque están más allá del mar, con el tirano Máximo salieron de aquí [Bretaña francesa] en una expedición y, por eso, como no pudieron regresar, las partes occidentales de Galia se devastaron, exterminaron a los que mean contra la pared [los hombres], se unieron a sus mujeres e hijas y les cortaron la lengua para que no pudiesen enseñar su lengua materna. Por eso los llamamos en nuestra lengua Letewiccion, esto es, mediomudos, porque hablan de forma confusa.

De la interpolación se deduce claramente que Máximo tuvo que partir de la Bretaña francesa: su salida fue aprovechada por unos avispados que arrasaron la parte occidental de Galia -Bretaña francesa- donde quedaban las familias de los expedicionarios, ergo antes de salir estaban en la parte occidental de Galia. Los atacantes eran pictos y escotos, lo sabemos por De excidio Britanniae, de Gildas: al abandonar Máximo Britannia ésta fue atacada por "duabus primum gentibus transmarinis vehementer saevis, Scotorum [de Irlanda] a circione, Pictorum [de Inglaterra] ab aquilone". Necesariamente ha de ser la Bretaña francesa la invadida, de lo contrario no se entendería el calificativo "transmarinos" aplicado a los pictos. El Venerable Beda al utilizar la historia de Gildas tropieza con el escollo de los pictos transmarinos, que no le cuadra en su interpretación de que fue Inglaterra la invadida por ellos, y se ve obligado a explicarlo: "Transmarinas dicimus has gentes, non quod extra Britanniam essent positae, sed quia a parte Britonum erant remotae" = "llamamos transmarinas no a las gentes que están fuera de Inglaterra, pero sí muy alejadas de la parte de los britanos". En fin, por lo menos lo intentó.

También queda meridianamente claro que los Britones namque Armorici no son los Letewicion: los Letewicion son los que quedaron en el occidente de Galia, y los Armorici los que fueron con Máximo y nunca más volvieron.

Letewicion, Lidwiccas, Lidwiccum, Lidwicingas, Lidwicingum son variantes por las que se conocía a los habitantes de la Bretaña francesa, pienso que el término es efectivamente, como señala el interpolador pero se ha cuestionado en numerosas ocasiones, un compuesto que significa medio-mudos, ya que el segundo elemento designa también a gentes de habla totalmente incomprensible para ellos, los vikingos, ya sin lid- / lete-, "medio", puesto que su lengua no les resulta ni siquiera medio inteligible.

Acaban las interpolaciones y numerosas aclaraciones y continúa el texto:

"Hi sunt Brittones Armorici, et nunquam reversi sunt huc, usque in hodiernum diem".

Traducción: Estos son los bretones armorici, del litoral, que nunca regresaron, hasta el día de hoy.

¿Dónde están? ¿Desaparecieron del mapa? Claro que no, los encontramos asentados en la costa (arvôr) gallego-asturiano casi 200 años después de la expedición de Máximo (año 383). Allí habían fundado un monasterio que llevó su nombre, y allí confundieron, como los familiares que se vieron obligados a abandonar, su lengua, y la olvidaron.

De la misma opinión es De la Borderie, que analiza variada documentación y niega la hipótesis tradicional de que hubo una invasión y establecimiento en la Bretaña francesa en 383 procedente de la Bretaña insular, puesto que San Gildas no la menciona (a no ser el ataque escoto y picto). En cambio San Gildas menciona otro dato que cuadra con lo que acabo de exponer:

“Si Gildas avait connu et admis l'existence de cet établissement, soi-disant formé par l'armée de Maxime en Armorique, on peut être sûr qu'il l'eût indiqué, au moins par un mot, comme il a indiqué par exemple — seul de tous les historiens — l'envoi d'un corps de troupes du tyran en Espagne, où précisément l'on trouve des traces des Bretons de Maxime dans d'authentiques documents des VIe et VIIe siècles, qui mentionnent vers la Galice un monastère de Maxime et une église épiscopale dite des Bretons. Ce médiocre établissement breton d'Espagne, qui par sa situation et sa faiblesse devait peu intéresser saint Gildas, a pourtant laissé une trace dans son récit : comment croirequ'il eût omis celui d'Armorique, que tout lui rappelait et l'incitait à rappeler?” ("Le roi Conan Mériadec et son dernier chevalier", Revue de Bretagne et de Vendée, t. VIII, 1860, pg. 441-2).

Ofrezco la traducción de lo que importa para esta exposición: Gildas ha señalado por ejemplo -y ha sido el único de todos los historiadores- el envío de un cuerpo de tropas del tirano a España, donde precisamente se encuentran rastros de los Bretones de Máximo en auténticos documentos de los siglos VI y VII, que mencionan en Galicia un monasterio de Máximo y una iglesia episcopal de los Bretones.

Ya teníamos confirmada la salida de Máximo desde la parte occidental de Galia gracias a la interpolación a Nennius, y ahora sabemos por Gildas (en realidad ya lo sabíamos) que ese contingente se dirigió a España: “unam alarum ad Hispaniam, alteram ad Italiam extendens”. A qué parte de España se dirigieron los 3800 hombres era un dato que ya teníamos: aquí están los bretones armoricanos que nunca regresaron, hasta el día de hoy.

Quedan cabos por atar: la ubicación al este del Montis Iovis puede caer en el lado de Asturias (v. Iovis en el Diccionario de toponimia asturiana de García Arias http://mas.lne.es/toponimia/index.php?leer=290), pero elegir un túmulo al occidente va a ser difícil con tanta mámoa..., Cantguic parece un compuesto con el bretón uic, que por estas fechas ya podía ser un préstamo del latín vicus. Lo dejamos aquí por ahora.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Couso

A José Manuel Couso, STTL

Fernando Cabeza Quiles propone que el topónimo Couso, por encontrarlo en lugares encajados, proviene del latín CAPSUS, "caja". Aquí seguiremos esta sugerencia, si bien relacionando la etimología de CAPSUS y CAPSA con el verbo CAPERE, "capturar, coger, contener"; serían creaciones formadas desde el perfecto arcaico CAPSI.

Habrá que notar, sin embargo, que no en todos los casos es así, pues en alguno el topónimo remite al latín aquoso:

-Ab oriente habet terminum in orientalem plagam agri illius quem accole bi ham uocitant deinde ad merediem uergit in unum aquosum locum qui a notis Swan mer uocitatur (794, Athelney)
-Aquosum autem locum qui ex se aquam fundat (s. VII, Beda el Venerable, De Orthographia)
-"discurrente fluvio Humano, sub calce monte Aquoso" (947, Samos: CODOLGA)

El monte Aquoso del documento de Samos figura más tarde como "inter castrum de Formicarios et montem Occosum, et inde tras illas Covas de Humano" (1082, Samos: CODOLGA). Es el actual O Couso de la Serra de Santa Mariña, zona deprimida donde confluyen varias vías de tránsito, es por ello que algunos cousos adquieren un sentido cercano al de vados, encrucijadas (Túmulos y petroglifos, la construcción de un espacio funerario, de Filgueiras Rey y Rodríguez Fernández, 1994, pg. 217).

El paso aquoso > ocoso puede explicarse por metátesis de wau: aquoso > aucoso > oucoso / ocoso / ocouso, y posteriormente segmentación de la o-, sentida como artículo.

Para la mayoría de los Couso estaremos ante CAPSUS, fosos para la captura de animales salvajes, que a veces aparecen aislados (cortellos donde se colocaba de reclamo un cabrito para atraer al lobo), o formando parte de trampas más complejas, con un pasillo de paredes que convergen en el foso donde cae el animal.

No parece posible la etimología cursu, "carrera, curso", propuesta por diversos autores (v. por ejemplo el diccionario de Estraviz: "(4) Fosso, lugar preparado para sitiar as feras que se perseguem [lat. cursu]"), pues no sirve para explicar las formas causo documentadas como anteriores a la fase couso:

-"et inde per ipsos terminos super causo" (año 788, Carboeiro. Fuente: CODOLGA).

domingo, 14 de diciembre de 2008

Cabazos y cabazas

La etimología de los términos

-castellano capacho y gallego cabazo / cabaceiro (hórreo, granero, cesto)
-castellano calabaza, gallego cabaza, catalán carbassa (fruto)

se ha estudiado siempre por separado sin establecer ningún vínculo entre ellos, cuando parece evidente que el sema "recipiente" o "depósito" está presente en los dos, pues estos frutos grandes y de corteza dura se usaron desde antiguo, una vez vaciados, para contener alimentos o líquidos.

Pero el étimo latino *capacium que había propuesto Corominas para explicar la etimología de cabazo (granero), capacho y capazo (cesto, espuerta) no resulta viable para dar cuenta del término que designa al fruto calabaza, cabaza...

En Ourense hubo un topónimo que conocemos por documentación de 569 "Calabacias majores" (Parroquial suevo o División de Teodomiro) que resulta especialmente interesante. Estas Calabacias Majores puede que estuviesen próximas al monasterio de Melón; en documentos posteriores del mismo monasterio encontramos atestiguado el paso calabacia > caabaza (v. comunicación de Henrique Monteagudo en La Voz de Galicia 13-06-06). No resulta improbable que estas Calabacias (cabazas) Majores hiciesen referencia a alguno de los cada vez menos abundantes cabaceiros o graneros de la zona. Hasta puede que el topónimo Melón no sea más que una versión erudita del viejo nombre Calabazas traducido en su acepción de fruto.

Uno de los cabaceiros de Vivenzo (Melón). Fotografía tomada de Limiao V, 2007.

En conclusión, la base prerromana *CALAPACCEA de Corominas es apta para explicar los resultados romances en el sentido de granero por la intermediación del gallego-portugués, este préstamo resulta imprescindible para justificar la pérdida de -l- intervocálica en el castellano capacho, lengua que de otra forma la conservaría. También, por supuesto, es adecuada para el nombre del fruto cabaza, calabaza, carbassa, designación que -independientemente de cuál fuera en principio el fruto que recibió este nombre- acabó por extenderse a otros de similares características.

Debe descartarse la etimología *capaciu para el fruto denominado cabaza en gallego, error en el que incurre Estraviz sin darse cuenta de que etimológicamente hace falta una líquida intervocálica para justificar su presencia en los resultados calabaza del castellano o carbassa en catalán.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El zapato del druida


Bonitas madreñas asturianas con pequeñas hexapétalas inscritas. Imagen tomada por Nibbi en 2007.

Eschedius en 1648 en su obra De Diis Germanis nos cuenta que según Plutarco los nobles romanos solían llevar en su calzado unas lúnulas (nobiles in calceamentis lunulas), y que así mismo los druidas, hombres sapientísimos que se separaron de la plebe, usaban una forma particular de zapatos: eran de madera y pentagonales. Por eso, prosigue, a la figura matemática del pentágono se le llama Drudden fufs.

Aunque el texto está poco claro en lo relativo al fufs por usar eses largas similares a efes gráficamente, parece verosímil que fufs sea suss, como en inglés shoes, "zapatos", puesto que el propio Eschedius nos ha hablado anteriormente de la particularidad que afecta al zapato de los druidas, no al pie. En fin, es evidente, pero hay que recalcarlo porque a menudo se traduce este Druden fufs por Pes Druidarum, lo que no está mal porque se trata de una metonimia, pero si de ahí se pasa a entenderla literalmente...

Johannes Jarkius, editor del texto de Eschedius anota lo siguiente: "los pentagonos y las pentalfas se llamaban entre los viejos celtas Drudenfus, Pes Druidarum, no porque los zapatos tuviesen esa forma, como quiere Eschedius, sino porque en ellos estaban esculpidos y grabados el pentagono y la pentalfa".

Pes Druidarum, por tanto, es el zapato del druida, no su pie; un zapato de madera con grabados o decoración incisa geométrica como la tradicional que caracteriza a zocas, madreñas, galochas, sabots bretones... y demás calzado de madera cuya decoración convendría ir inventariando antes de que se pierda.

Par de madreñas con variante solar inscrita, realizadas artesanalmente por Don Aurelio Fernández de Caso (Parque de Redes).

Tienda del Cordonnier Blanchard en Vannes (Bretaña).

Notas:
-Sobre el valor protector de estos símbolos geométricos que se grababan en los dinteles de puertas y ventanas, en los establos, en hórreos y madreñas se puede consultar el artículo de Ivlianvs La hexapétala, símbolo solar indoeuropeo en Hispania.
-Para la decoración hexapétala en hórreos y paneras asturianos: Hórreos y paneras decorados en el concejo de Corvera, de Jesús Antonio González Calle, Asturies, nº 14, 2002.
-Ortelius en Cartographica Neerlandica: "
commonly called the Philosophical shoe, or as they call it DRVTTENFVSS. And it is of a five-cornered form, like the emblem and inscription of good health. This they engrave upon their cradles, believing that by these means the young infants are safely protected against the fairies, hobgoblins and night-walking spirits".

lunes, 8 de diciembre de 2008

Meigas médicas

Nos comentaba Unamuno: "es curioso que la voz popular mego -muy usada en gallego: meigo- blando, suave, apacible, tanto puede provenir de magicus, como se supone, como de medicus".

Fue Meyer-Lübke el que supuso magicus > meigo, lo cual, aunque factible fonéticamente, no explica nada bien la actividad de los meigos y meigas, más bien relacionada con la de curanderos y menciñeiros. Así en el Diccionario en línea de Estraviz la acepción 1 de meigo es "feiticeiro, curandeiro".

En latín la medica era la obstetrix, tocóloga, comadrona, partera; funciones que continuaron desempeñando exclusivamente las meigas gallegas hasta que la profesionalización de la especialidad y la cobertura sanitaria universal nos movió a prescindir de sus servicios.

Incluso en alguna zona de Asturias el significado que conserva se deduce fácilmente del contexto: "Un padre taba malu y la muyer y los hiyoh ñon hacíen ña´n drechu. Yamaren al meigu y ñon sepu que mandayos" (El habla y la cultura popular de Cabrales, J Álvarez Fernández-Cañedo).

Veamos un par de ejemplos del CODOLGA:

-"Vobis prior Froyla Meygo et canonicis eiusdem monasterii" (año 1160, Caaveiro)
-"de quo hospitali Cresconius meigu in tempore archidiaconi..." (año 1175, Santiago)

Se hace un tanto extraño que el prior de un convento fuese meigo (mágico), pero no meigo (médico). Pero ya en el último ejemplo se disipa toda duda con Cresconio, que fue, como era de esperar, meigo (médico) en un hospital de pobres en tiempos del archidiácono...

Las demás especializaciones de la palabra son tardías, pasando del asombro que producirían las curaciones al convencimiento de que habría algo sobrenatural en las personas que ejercían esa profesión.




domingo, 7 de diciembre de 2008

Cuiña y otros derivados de colina

Ya que hemos hablado de Lendoiro, ahora le toca a Cuiña, y puede que más adelante a Fraga para completar el trío de personajes gallegos.

Paulo Malvar resume el estado de la cuestión sobre el topónimo Cuiña y variantes (Cunha, Acuña...) en su artículo Estudo etimológico, diatópico e diacrónico do topónimo Cunha (e variantes). En él rescata la teoría de Almeida Fernandes que proponía el étimo colina para los Cuiña, Cunha... Almeida constata que, efectivamente, estos topónimos son de carácter topográfico y hacen referencia a elevaciones del terreno (Toponímia Portuguesa, Arouca, 1999). Julio Concepción sigue esta idea para explicar El Pico Cuías y Cuíña en Asturias.

Malvar descarta el étimo sobre la base de "que este é um termo que entrou tanto no galego-português quanto no castelhano a partir do italiano “collina” (‘loma extensa y algo elevada’ (Segura, 1985: 127)) no século XVII", y que por tanto la "cronologia de entrada do termo não coincide, pois, com etapas pretéritas do latim coloquial tardio do noroeste peninsular, de maneira que caberia supor a inexistência do citado termo Collina no latim deste território".

La otra posibilidad por la que se inclinan diversos autores entre ellos Corominas, al que sigue Malvar, es una base prerromana *KAUNO > con, "peñasco a flor de agua", particularidad costera que no coincide con la dispersión interior de los topónimos. Piel había propuesto una especialización del latín CONUS > con, "punta extrema". Cabeza Quiles sugiere *CUN, "roca, prominencia, altura", raíz tal vez preindoeuropea. Los diversos estudios que ha suscitado el topónimo van aproximadamente en esta línea, salvo alguna excepción como puede ser García Arias que incluye el Cuíña asturiano como posible derivado del latín CONCHULAM.

La objeción que planteaba Malvar respecto a la relativa modernidad del término colina deja de ser un obstáculo si rastreamos la base de datos del CODOLGA. En fechas muy tempranas, desde comienzos del s IX, se encuentra la palabra colina y derivados en la documentación medieval en contextos donde se aclara suficientemente su valor topográfico:

-ad illo pino, deinde ad colina et vadit ad via Angustina (año 800, Logroño, San Millán)
-que comparavimus de donno Fernando et de suo germano Stevano et de sua suprina pumare super illa colina (año 1026 Lugo, Samos)

Finalmente la prueba definitiva, que no siempre se consigue: la iglesia de Santa María de Cunha en Paredes de Coura (Portugal) figura como " in terra de Coira Sancte Marie de Colina" (año 1156, Pontevedra, Tui).

viernes, 5 de diciembre de 2008

El culto a San Miguel

1. El San Miguel de Skellig Michael (Irlanda)


Estela antropomorfa de Skellig-Michael (Irlanda), al fondo el islote de Little Skellig.

En la costa suroeste de Irlanda existe un antiguo eremitorio en la isla de Skellig Michael, situada junto a otra menor denominada Little Skellig. El eremitorio aparece mencionado en los textos de los siglos VIII y IX simplemente como Skellig, y a principios del siglo XI figura por primera vez la forma Sgelic-Mhichil (año 1044, Annals of the Kingdom of Ireland by the Four Masters). De ello varios autores deducen que en el siglo X o a comienzos del XI la iglesia del eremitorio fue dedicada a San Miguel (1).

En escocés mekil, mikil, micle, mighel y otras variantes, en inglés antiguo y medio mikil, michel, en noruego antiguo micel... significaba "de gran tamaño" y podía usarse para diferenciar, de entre dos lugares denominados de la misma forma, al mayor o al más importante (2). Precisamente es el caso que se presenta con los dos islotes de Skellig, el grande y el pequeño. El parecido formal entre el calificativo MIKIL, que da nombre al islote mayor, y el nombre del santo MIGUEL fue el detonante que acabó generando la creencia de que el patrón del lugar era San Miguel, y posteriormente la falsa advocación.

En otro lugar podemos leer: "a finales de la Alta Edad Media el culto a San Miguel estaba ampliamente difundido por Irlanda a juzgar por los textos litúrgicos, las advocaciones de iglesias y capillas y la toponimia. Nombres de ciudades y villas como Kilmihil (la iglesia de Miguel) [...] atestiguan la existencia de comunidades cristianas donde San Miguel era el principal patrón" (3). Así pues, este tipo de conclusiones habrá que tomarlas con precacaución y valorar si la interpretación del topónimo no sería más acertada desde el calificativo MIKIL, "grande".

2. El San Miguel del Mont Saint Michel (Normandía)

Lo que hemos expuesto podría ser igualmente extrapolable al Mont Saint Michel de Normandía. Desde este gran islote rocoso se divisa otro menor y ambos conformaban el lugar conocido como "ad duas tumbas ex antiquo". La isla más pequeña recibe hoy el nombre de Tombelaine, que parece derivado de Tumbella, diminutivo de tumba. Así pues, es posible que el mayor, donde se situó el eremitorio principal y posteriormente la abadía, se diferenciase mediante el calificativo MIKIL, "grande", hecho que pudo motivar la advocación a San Miguel simplemente por el parecido fónico con el nombre del arcángel.

La pequeña isla de Tombelaine fotografiada desde el Mont Saint Michel entre mareas.

Pero para aclarar definitivamente la teoría tendremos que traer a colación al otro Mount Saint Michael, el de Cornwall (Inglaterra), cuya abadía benedictina fue gemela de la normanda y llevaba, por supuesto, la misma advocación:

"Et in ipso angulo qui nomen sinui fecit Mons Michaelis, Dinsol olim, ut in libro Landavensi habetur, incolis Careg Cowse, i. e. Rupis cana, Saxonice Mychelstow, id est, Michaelis locus, ut annotavit Laurentius Noelus, vir rara doctrina insignis, et qui Saxonicam maiorum nostrorum linguam desuetudine intermortuam et oblivione sepultam primus nostra aetate resuscitavit" (4).

Seguro que Laurentius Noelus se dejó llevar por la falsa transparencia del topónimo sajón Mychelstow, pero el susodicho no significa otra cosa que "el gran lugar" o "muchas habitaciones": véase la raíz proto-germana *MIKIL- en la Base de Datos de Etimología Germana.

(1) The forgotten hermitage of Skellig Michael, Walter Horn, 1990.
(2) Véanse MEKIL y MIKIL en Dictionary of the Scots Language.
(3) "La difussion du culte de Saint Michel en Irlande Mediévále", Jean-Michel Picard, en Culto e santuari di san Michele nell'Europa Medievale, ed. Bouet, Otranto y Vauchez, 2007.
(4) Britannia, William Camden, 1607: v. descripción de Cornwall, punto 9.