lunes, 20 de septiembre de 2010

O porco Antón


O porco Antón é o nome do gocho que cada ano crían solto pola vila os veciños de Espasante. Unha costume que acabará por relacionarse coas esculturas de porcos que pululan pola nosa xeografía, e que pon de manifesto a pervivencia do culto a este animal desde tempos antigos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El topónimo Ferrol en el obelisco de Churruca


Hace unos días salió en el suplemento Nordesía del Diario de Ferrol un artículo de JJ Burgoa sobre el obelisco que se erigió en 1813 al héroe de Trafalgar en la Plaza de Armas de Ferrol, después trasladado a su actual emplazamiento de los Jardines del Parador.

En él se debatía sobre el topónimo que figura en la inscripción

INMORTALITATI
CHURRUCAE
INCLITI FERRALII DECORIS

y se concluía que las menciones de Montero Aróstegui (1859) y Baamonde Ortega (1867) reprodujeron el texto de la inscripción cometiendo ambos el mismo error de transcripción al escribir FERROELI.

También Madoz en su Diccionario Geográfico (1850, vol. XIII) transcribe FERROELI, con lo que ya serían tres testimonios en contra de lo que hoy puede leerse claramente en la inscripción de mármol como FERRALII.

Un dato poco o nada conocido es que las inscripciones originales estaban hechas en letras de bronce sobre placas de bronce, y que en 1903 se sutituyeron por las actuales de mármol (Vigo Trasancos: Muerte, luto y memoria fúnebre en el Ferrol del Siglo de las Luces). Así, es muy posible que originalmente la vocal fuese el dígrafo latino Œ, leído por algunos observadores como si fuera una a redondilla, también resulta verosímil que el lapicida que realizó el trabajo en mármol interpretase erróneamente el dígrafo como una A.

Burgoa destaca que "con independencia da pouco probable hipótese de Ferralium-ii como orixe do nome de Ferrol, chama a atención a súa permanencia na memoria pública a través dos séculos aparecendo nunha inscrición do ano 1813 como a do obelisco". Sin embargo, en mi opinión, no es posible asegurar tal permanencia o sentir popular puesto que no podemos garantizar que la inscripción original fuese FERRALII, en primer lugar por los testimonios en contra, y en segundo lugar por la sustitución de las placas realizada en 1903.

sábado, 28 de agosto de 2010

Anfeoz y As Ellas

Pompeyo Trogo y su compilador Justino nos hablan en el siglo I a. C. de unos amphiloloci en Gallaecia: Teucro, tras la guerra de Troya, llegó a Gallaecia, "inde Gallaeciam transisse et positis sedibus genti nomem dedisse. Gallaeciae autem portio Amphilochi dicuntur". Una parte de Gallaecia se llamaba ya en el siglo I a. C. Amphilochi, nombre que se mantiene durante la Edad Media y evoluciona al actual Anfeoz (Ourense):

  • una que vocitant Anfiozi in ripa Arnogia (1037)
  • una que vocitant Anfeloci in ripa Arnogia (1037)
  • inde in aqua de Arnogia et fer in porto de Anfeozi (1029)

También Estrabón, citando a Artemidoro de Éfeso y Asclepiades de Mirlea, cuenta la misma diáspora a partir de la guerra de Troya, y dice que los griegos que salieron con Teucro y Anfíloco llegaron a Galicia y fundaron las ciudades de Hellenes y Amphilocoi.

Hellenes se mantiene como tóponimo e hidrónimo en la Edad Media, y tal como indica Bascuas (Estudios de Hidronimia Paleoeuropa Gallega, # 241 y 242) podría ser el actual río das Ellas, afluente del Arnoia próximo a Anfeoz, así como los lugares A Ella de Arriba y A Ella de Abaixo.

  • villam de Octumuli super flumine Elenia (1005) - Outomuro
  • villas de Sabuz et Texaria, in vertentem aquas quas vocitant Elenia (1005) - Sabuz y A Teixeira
  • usque in illo saxo inter Elenia et Sabuzi (1110)
  • in villam Sabuzeto, discurrente rivulo Elenia subtus mons Sexsoso (1118) - Sabucedo de Montes

En cualquier caso el territorio de Elenia se determinaba por los lugares que hemos mencionado en el interior del círculo que forman: "iacet ipsa villa in loco predicto quod nuncupant Elenia territorio Bubale super flumine Sicelia. concedimus vobis de ipsa villa nostram suos terminos antiquiores, quomodo se dividet cum terminis de Sabuceto et feret in termino de Caugellio (Couxil), et inde in termino de Sabuz usque in termino de Kederadi, et fer in termino de Regin usque in Texaria" (1005). Quedando ese "flumine Sicelia" como candidato alternativo al nombre actual As Ellas.




jueves, 26 de agosto de 2010

El caballo y el azor

En algún glosario y en cientos de textos antiguos el término astur / asturco (acusativo asturconem o asturcum) significa halcón azor, empleándose a menudo, como en el Poema de Mio Çid, acompañado del calificativo "mudado" referente a la pluma.

falco vel astur vel asturco (Macrologus)
asturco = accipiter maior, astur (Papias, segun recoge Du Cange)
osturs muiers (Chanson de Roland)
adtores mudados (PMC)
asturcum regis mutatum (De vadiis et expensis diversorum falconarum...)

El texto más antiguo donde podría emplearse en este sentido, y no precisamente para referirse al caballo asturcón criado por la gente gallaica y astúrica, como se viene pensando, es el Satiricón de Petronio, en el episodio en que el protagonista le ofrece a un adolescente, para ganarse sus favores, varios tipos de aves, primero un par de palomas, luego unos gallos de pelea y finalmente un asturcón, en una gradación paralela en la que el aumento de la categoría de las aves va parejo con el tipo de favor que espera obtener de su amante, primero un beso, luego caricias y finalmente un coito. Tanto es así que finalmente reune a las tres en una sola oración "scis quanto facilius sit columbas gallosque gallinaceos emere quam asturconem" (ya sabes que es más fácil conseguir palomas y gallos que un azor), y deja con un palmo de narices al puer tras haber conseguido su propósito. Lo lógico es que le hubiera tentado con un ave de mayor categoría, puesto que en las ocasiones anteriores le había obsequiado con aves, y no que el asturco macedonicus de Petronio fuese un corcel de estirpe astur nacido en Macedonia.

Así, el texto de Petronio no se referiría a los caballos asturcones del noroeste peninsular, sino a los azores, el ave de cetrería por excelencia, uno de los bienes más preciados entre nobles y guerreros de la antigüedad, y el mejor regalo que podían hacerse éstos entre sí. Un ave cuya posesión suponía pertenecer a una clase social elevada; en la Rethorica ad Herennium alguien que desea aparentar ser muy rico le dice a su esclavo que disponga los lechos para comer y coloque al asturcón ante la puerta "asturconi locus ante ostium suum detur" para simular un decorado de vanagloria. Es éste, la ubicación ante ostium, el lugar que ocupa la percha del halcón en la vivienda de los nobles, y el de los caballos, las cuadras.

"Astur, consurge, vola, perlabere campum adsuetis velox pennis". Son los versos que dedica Silio al caballo astur Panchates: Azor, elévate, vuela, cruza veloz el campo con tus plumas como acostumbras. De lo que se deduce que la denominación romana asturco para el caballo criado entre las gentes astúricas y galaicas, estaba motivada por la velocidad que alcanzaban en su carrera, por ser veloces como azores, sus crines como plumas. "Quos thieldones vocamus, minore forma apellatos asturcones" (Plinio): ese vocamus no significa que nosotros les llamásemos así, sino que Roma les llamaba así seguramente por la velocidad de su carrera semejante al vuelo del azor. Vegecio cuenta que los Partos domaban sus caballos para hacerlos leves como azores: ut asturconibus similes videantur.


Cabalos na Serra do Forgoselo (A Coruña)

"proximus ibat
astur Panchates: patrius frons alba nitebat
insigne et patrio pes omnis concolor albo" (Silio Itálico)
iba muy cerca el azor Panchates
luciendo en su frente la señal blanca de su origen,
sus pies, del mismo color albo

Nuestro pequeño Panchates do Forgoselo, además de presentar todas las características clásicas del asturcón, como la señal blanca en la frente, y los pies blancos, parece que apunta la ambladura que distinguía a los asturcones, caracterizada por el movimiento simultáneo de las patas del mismo lado. La fotografía, aunque parezca increíble, no está retocada.

martes, 24 de agosto de 2010

Otra de romanos

Continuando con las guerras cántabras y su paisaje.

El monte Vindius, o Vinnius segun Orosio, fue el refugio que buscaron los astures cuando Roma tomó Bergida (Villafranca del Bierzo), lo eligieron por su altura, pensando que el mar llegaría antes a él que las armas romanas. Sabemos que además separaba a los astures transmontanos de los augustanos, por ello se situará en la Cordillera Cantábrica, que separa a Lugo y Asturias (los transmontanos) de León (los augustanos).

La sierra de O Courel (Lugo), como es de sobra conocido, forma parte de la Cordillera Cantábrica y está muy cerca de Villafranca del Bierzo, concretamente el alto de O Courel está a unos 26 km de Villafranca. En ella se sitúa O Incio, o mejor, Oincio, como se verá.

En la descripción del territorio de Lugo que ofrece el cronicón de Sampiro reconocemos Páramo, Lemos y O Incio: "Paramum usque ad flumen Minium, totam Lemos cum Undium [...] usque ad flumen Silum". Destacando que Undium en otras copias del mismo documento aparece como Unicio, Vintio, Undio, Viniso, Vminitio... De lo que se deduce que este Vintio de Lemos es (sólo puede ser) O Incio, que en la mayor parte de la documentación posterior se suele grafiar como Onitio u Onitium: "in concilio in illa scrita super Onitio ante iudices", variando la posición de la nasal con respecto a los testimonios clásicos, los de Sampiro y el resultado actual.

Y aquí una leyenda con base histórica del castro de Santa Cristina de Oincio: "Santa Cristina era moura, pero se namorou dun branco e traicionou ós mouros e deuse unha batalla tan fera que iba auga do río Mao roxa hasta Belesar" (El Folklore en los castros gallegos, JM González Reboredo).

El orónimo Vindius, conservado en O Incio, no puede explicarse por el celta vind-, "blanco", puesto que también aparece en sánskrito para designar una cadena de montañas, Vindhya, antiguamente denominada por los griegos Vindius. Así, pertenecerá a la más antigua familia de la oronimia paleoeuropea, al igual que Vindija (Croacia).

sábado, 21 de agosto de 2010

Penamiolo

Según Villar el topónimo Medullium, el monte inminente al Miño donde se retiraron cántabros y astures luchando contra Roma en las guerras cántabras, habría devenido en meollo, no siendo pertinentes, según este autor, las propuestas que buscan su reducción a lugares como Las Médulas (León) o Cabeza de Meda (Ourense).

Pero para ser más exactos el étimo Medullium habría originado en gallego-portugués miolo, que además es el nombre que reciben los sesos, os miolos, el contenido o médula del cráneo.

Si Schulten levantase la cabeza y usase el nuevo buscador de topónimos del magnífico proyecto Toponimia de Galicia, encontraría sin dificultad una ubicación mejor para el monte Medulio en los confines de la Gallaecia de aquella época: el actual microtopónimo As Chairas de Penamiolo (Bande, Ourense). Lo que sucede es que Bande está a orillas del Limia, y Orosio decía que el Medulio estaba inminentem al Miño.

Si no se han puesto demasiados inconvenientes a la suposición de que los antiguos confundieron el Sil con el Miño, al objeto de situar el Medulio en Cabeza de Meda o en Las Médulas, menos se pondrán a la identificación del Limia con el Miño, primero porque son dos ríos de cursos paralelos próximos entre sí, separados por una franja de unos 20 km, segundo porque sí consta que algún historiador de la antigüedad pensaba que el Limia era el Miño, o por lo menos algo parecido: "Aeminius quem alibi quidam intellegunt et Limaeam vocant" (Plinio).

Besoxo

Situado en el centro de la península de Bezoucos, Besoxo pertenece al ayuntamiento de Ares (A Coruña) y a la parroquia de Santa Olalla de Lubre.

El antiguo topónimo Bisaquis o Bisauquis, que designaba la península situada entre los ríos Eume y Xuvia, y daba nombre a un arciprestazgo, era también el nombre de una villa situada en ella:
  • "in Bisauquis, uilla per se Bisauquos" (1037) -> que ha de ser necesariamente el lugar de Besoxo.

Otros lugares fácilmente identificables situados en la península de Bezoucos son:
  • "in Besaucos ecclesie sce. Eulalie" -> Santa Olalla de Lubre (Ares)
  • "hereditate mea propria quae habeo in terra Bisauquis in uilla nuncupata Plantario" -> Chanteiro (Ares)
  • "ecclesia santi Iacobi de Francia quae est in terra Bisauquis inter due flumina, Eume et Iuuie" -> Santiago de Franza (Mugardos)

Parece, por lo tanto, que el étimo Bisauquis es el origen de una doble evolución, por un lado el semicultismo Bezoucos, que conserva sin sonorizar el grupo -KW- y la desinencia de nominativo, transmitido por vía eclesiástica, y por otro el topónimo Besoxo, en el que hay indicios de que se ha producido una ultracorrección. La forma en nominativo Bisauquos de 1037 produce necesariamente una evolución Besougo, que en zona de gheada como es (fue) ésta el resultado ha de ser Besougho o Besogho (con monoptongación del grupo ou). Una normativización de la toponimia efectuada sin atención a los testimonios históricos o a las isoglosas de la gheada produce a menudo ultracorrecciones en masa donde cualquier sonido fricativo velar sordo se siente como castellano y se sustituye, en virtud de equivalencias como juguete (cast.) / xoguete (gal.), por el fricativo palatal sordo. Este es, parece, el caso de Besogho, que se normativizó como Besoxo al no tener en cuenta que podría ser un caso de gheada.

Otro topónimo que proviene del mismo étimo es el nombre del río Besòs (Barcelona), que en la documentación medieval figura como Bissaucio, Bissocium, Bisocii.

------ 16/11/2017:
Se confirma la relación etimológica entre Besojo y Bezoucos en la descripción de dicho arciprestazgo efectuada por el corresponsal del geógrafo Tomás López, presumiblemente el Sr. González Pardo, párroco de Ares. La relación fue remitida parece que póstumamente por un tercero hacia 1790. Se encuentra en el cartapacio del Diccionario geográfico de España: La Coruña y Lugo, ms. 7297 de la BNE, fol. 164 v.: "en la remota antigüedad estaba en un lugar de la misma parroquia, que en el día, corrompido el nombre, se llama  Besojo, habitado ahora por cuatro vecinos en tres solas casas, y en el resto de la inmemorial Villa de Bezoucos, de que hace memoria la Historia Compostelana".

martes, 17 de agosto de 2010

Regoela Vella

San Vicente de Regoela es una parroquia de Cabanas (A Coruña) que fue un coto redondo (Madoz), término técnico que designaba un pequeño territorio delimitado desde tiempos antiguos mediante lindes naturales, tales como cursos de agua, o amojonamientos que señalaban la propiedad comunal. Los petroglifos de círculos concéntricos y cruciformes del Couto dos Golpes cerca de Regoela muestran los deslindes entre este término y el de Caaveiro, "esa confirmación [dos lindes] debeu extenderse ó longo de moito tempo a xulgar polas diferentes tipoloxías dos gravados" (Gravados rupestres no Couto dos Golpes, Anuario Brigantino, 2006, nº 29).

La etimología del topónimo Regoela, así como la de los varios Régua distribuidos por Portugal (Peso da Régua) y Galicia (Suarregua - Santiago, Regua - Foz, Régoa - Cedeira, A Regoela - Friol) se ha trazado, siguiendo a Valladares, desde el latín regulam (regla monacal, monacato), con pérdida de -l- intervocálica (regua / régoa) y sufijación diminutiva en el caso de Regoela.

Las primeras menciones escritas del nombre datan de principios del s. XII a principios del XIII
1. santo Vicentio de Reguela (1114)
2. sanctum Vincencium de Regulella (1117, Caaveiro)
3. mea portione de Laragia, et mea portione de Reguela Vetula (1201, Caaveiro)

Con el ejemplo nº 2 parece que se confirma la hipótesis de que se trata de un diminutivo en -ella procedente del latín regula. De todas formas, la hipótesis hidronímica propuesta por otros autores (celta rego = canal) continúa en pie sustentada por la presencia de numerosos topónimos Rego en nuestro territorio, y por el francés rigola (v. en Du Cange rigola = rivulus) que seguramente procede de la base hidronímica celta rego. Era lo que pensaba Vicetto en 1886 en su Historia de Galicia: "creemos más exacta la voz régoa derivada de rego, surco, hondonada, foso" (escribiendo sobre el Régoa de Cedeira).

Una tercera opción que propondré aquí, basada en el hecho de haber sido Regoela un coto redondo en el centro del cual todavía se conserva un antiguo castro, será considerar la toponimia Régoa o su diminutivo Regoela como procedente del latín regulam en su acepción menos conocida relativa al ager o territorio.

Du Cange por un lado reconoce que regulus (acepción 5) significaba cantón en galo, un cantón que sería semejante a nuestro coto redondo de Regoela.

Por otra parte tenemos en Italia el antiquísmo régimen socioeconómico de los regolieri (zona de Cortina d'Ampezzo, arco alpino); articulados en regole, cada regola es un territorio familiar donde vive la comunidad en torno a un fuoco (hogar), las unidades territoriales son pequeñas, y su economía se define básicamente como de subsistencia con bienes en mancomún, fundamentalmente montes y pastos. Son comunas, aunque no monacales, donde las decisiones se toman en asamblea presidida por los capifamiglia, descendientes directos de los habitantes originales, y están gobernadas por un regolani elegido por un año. El sistema guarda similitud con lo que conocemos de las sociedades y el hábitat castreño galaico, así como con cierta forma de posesión y gestión del territorio como son las mancomunidades de montes.

Más que cierta similitud. Si miramos bien atrás leeremos en las fuentes antiguas que los bárbaros del mundo occidental (Hispania y Galia) estaban gobernados por regulus como Viriato o Indibil, regidores locales de estos pequeños territorios con centros habitacionales en castros u oppida (régulas).

El Régoa cedeirés también encaja en esta propuesta, pues se sitúa en el extremo de la sierra de A Capelada, donde todavía sobrevive la explotación del territorio de forma mancomunada, con costumbres ancestrales: los caballos propiedad de la mancomunidad pastan libremente hasta que se realiza su rapa en los curros.

domingo, 4 de julio de 2010

Esteiro, Viveiro y Cedeira

Sigo con interés la columna dominical sobre toponimia del Diario de Ferrol, firmada por el profesor Porto Dapena. El pasado 27 de junio el autor, que recoge y estudia los nombres de lugar de Cedeira, analiza el topónimo Esteiro y realiza una crítica sobre la entrada Esteiro de este blog. Su pertinente análisis, que agradezco sinceramente, será, sin duda, de gran ayuda para contrastar la hipótesis que en su día expuse aquí.

Esteiro, por Álvaro Porto Dapena.

sábado, 3 de julio de 2010

Diosiño, A Diosa, y O Niño de Deus

En el nuevo buscador de topónimos de la Xunta de Galicia del proyecto "Toponimia de Galicia" ya se recoge gran parte de la microtoponimia de nuestra comunidad, situando los nombres de lugares sobre una vista aérea que permite con facilidad estudiar la distribución geográfica de los mismos.

Realizando una búsqueda por las cadenas "dios" y "deus" aparecen bastantes microtopónimos que no se recogían en el Nomenclator, algunos tan curiosos como los tres que dan título a esta entrada que podría parecer una reseña sobre la Sagrada Familia.

Son relativamente abundantes los nombres de lugar del tipo Deus y Dios, así por ejemplo: A de Deus (Arteixo), A Leira de Deus (Vedra), O Coto de Deus (Ferrol), O Monte de Deus (Santiago), O Niño de Deus (Betanzos), O Val de Deus (Oza dos Ríos), Pardadeus (Fene), Valdedeus (Meis), A Diosa (Vedra), Muiño de Diosiño (A Laracha), Campo de Dios (Ramirás), Os Dioses (Ribadeo) y Prado do Dios (A Pontenova).

En particular el topónimo O Niño de Deus hubiese deleitado a los normalizadores del franquismo tanto o más que aquel famoso *Niño de la Guía, que supongo que imaginaban vestido con camisa azul y portando el estandarte falangista. *Niño de la Guía fue una mala versión del topónimo gallego Niñodaguia, nombre transparente cuyo volcado al castellano es "nido del águila".

Del latín deorsum, "abajo" o "de abajo", proviene la toponimia tipo Dios o Deus. El grupo d+yod se conserva también en los topónimos asturianos Valdediós, Tarañosdiós, Brañadiós. Y muy probablemente en la expresión actual "está en casa dios", aplicada para significar lejanía. García Arias sugiere una reinterpretación de la evolución de deorsum > *josu --> dios, en mi opinión se trataría en todo caso de una evolución patrimonial con conservación del grupo d+yod, asimilación rs > ss y apócope de la vocal final: dios. Después, tal vez sí se produce la reinterpretación del adverbio como sustantivo, por la homonimia con el nombre de la divinidad, lo que provocaría la alternancia Dios / Deus.

Algunos antiguos testimonios inequívocos que figuran en la base de datos del CODOLGA son:
  1. "in pomar de deos" (1133, Ourense) - que no parece posible que sea un pomar de dioses (cfr. con O Pomar de Suso de Salceda de Caselas, procedente del latín sursum).
  2. "in uillare de orsum, alio casare medium; in uillare de sursum, alio casare medium" (1093, Celanova) - con falso corte de deorsum, que pudo ser el motivo de que, en algunos casos, los topónimos del tipo deorsum se hayan interpretado como de + oso procedente de ursum, o como de + oso procedente de ossum, latinizándose en consecuencia de forma antietimológica en la documentación medieval.
  3. "Adiuso cum Porto de Reza et suos saltos" (942, Celanova) y "illo sauto de illa ripa adiuso" (1111-1145, Celanova) - donde aparece precedido por la preposicion, ad deorsum > adiuso (abajo), como es bien conocido por haber sucedido lo mismo en el castellano medieval.
Valdedeus (Meis) sería, por tanto, el opuesto de Valdesuso (O Vicedo), y A Diosa (Vedra) el opuesto de A Susana (Muras).

lunes, 31 de mayo de 2010

La espalda del tiempo

“Si atendemos a los términos que en akadio (asirio) designan el pasado y el futuro haremos un descubrimiento sorprendente. Para designar lo anterior, lo pretérito o pasado el akadio usa formas como pana, pan, pananu(m), pani, panu(m), panatu(m), panitu(m), todas ellas relacionadas con panum que significa “delante” o “cara”. También el término sumerio utilizado para referirse al pasado igi significa “ojo”, “cara” y “delante”. En ambos idiomas el pasado está delante de los ojos del observador, se sitúa ante él. Los términos para designar el futuro hacen referencia a la parte de atrás (espalda), al lado contrario, al revés: en asirio (w)arka, (w)arkanu(m), (w)arki, (w)arku(m), (w)arkitu(m), (w)arkatu(m), y en sumerio, eger, murgu, bar. El pasado era algo que encaraban y el futuro algo que se situaba tras ellos. En el mundo occidental actual la convención es justamente al revés, a nadie se le podrá convencer de que el futuro no se abre ante él y de que el pasado no se encuentra tras él. Mientras que cuando nosotros avanzamos por la línea del tiempo nos dirigimos al futuro, ellos se dirigían al pasado” (Walking backwards into the future, Stefan M. Maul).

Aunque la síntesis de Maul es correcta, sus conclusiones, así como el título del artículo “Caminando hacia atrás al futuro”, son simplistas. Lo que se sitúa ante los ojos del observador sumerio o akadio no es exactamente el pasado como lo entendemos en la actualidad, es la meta o el destino del largo viaje hacia el Dilmun o paraíso, la tierra prometida, o bien, desde un punto de vista desprovisto de connotaciones religiosas, hacia el fin que nos espera a todos, que es el morir o la mar, como decía el poeta. En esta concepción de la línea de tiempo no existe un pasado como tal, sino viajeros que van hacia un punto, unos han salido antes que nosotros, como guías que abren el camino, son nuestros antepasados, son “los que van delante” o “los que fueron primero”, (h)alik pani (1) en akadio, término que unas veces designa al que encabeza las tropas y otras al ancestro. A esa meta final se encamina toda la humanidad, los que salieron primero, los que estamos aquí y los que vengan detrás de nosotros (futuros descendientes).

Espalda o cola y cara o frente, como los de un pelotón de ciclistas. Son dos términos que juegan un destacado papel en el enigmático encuentro de Moisés con Dios. Ambos se encuentran cara a cara (panim el panim, en hebreo, praesens praesentis en la versión latina de la Septuaginta), un poco más adelante Dios responde a una solicitud de Moisés diciéndole que no puede mostrarle la cara (panim), porque nadie que la haya visto está vivo, pero que le mostrará la espalda (ahor). Lo que resulta un comportamiento un tanto absurdo que ha dado lugar a todo tipo de especulaciones. En hebreo panim y ahor tienen como deícticos no sólo valores espaciales, también temporales, los mismos que en sumerio y acadio, de hecho, además el panim hebreo proviene del panum akadio. Así que la lectura del texto puede hacerse de la siguiente forma, el encuentro sucede en un momento temporal calificado de praesens (que en latín es “lo que está inmediatamente delante”, de praesum), Dios no puede mostrarle la meta o el final del camino, porque nadie que la haya visto está vivo (los que han salido antes y han llegado a verla están muertos, como es bien sabido), sólo puede mostrarle las cosas que están por venir o que vendrán detrás (y que también se encaminan hacia ese mismo destino). Distinguiendo de modo muy preciso futuro y destino, como extremos opuestos de la flecha del tiempo.

Otro caso bíblico que puede clarificarse con la acepción temporal de frente y cola es el del rollo de Ezequiel, que estaba escrito "panim we’ahor", porque contenía todo lo que existirá (ahor) y lo que sucederá al final (panim). Algunas costumbres, como la de distinguir a determinados huéspedes permitiéndoles comer “ina pani sarri” nos resultan ambiguas, pues no sabemos si se les concedía el honor de comer delante del rey (valor espacial), o comenzar a comer primero, antes que él (valor temporal). Por otro lado..., lo que traducimos libremente por “los decretos del dios” (2) en realidad son las palabras del que fue delante, del antepasado: "ina pi alik pani "(en la boca del que fue delante).

Así pues, el tiempo fluye desde el futuro y se dirige a un punto final; noción que compartió San Agustín. “¿Pero de dónde viene el tiempo? Sólo puede venir del futuro, pasar por el presente y dirigirse al pretérito (de praetereo, ir más adelante). Por tanto, viene de una situación que todavía no existe, pasa por una situación que no tiene duración, y se dirige a un punto que ha cesado de existir”. Pero también podríamos defender lo contrario, que el tiempo fluye desde el pasado hacia el futuro, la más sorprendente e increíble hipótesis física actual, que nos obliga a suponer que es el pasado el que se convierte en presente, que los que fueron delante vuelven a la vida... ;)

Quedan más vestigios lingüísticos de que el pasado se situaba temporalmente delante del observador, además de los términos mencionados para referirse al pasado como panim (cara) y praetereo (ir delante), tenemos el equivalente gótico del inglés yesterday (ayer), gistra-dagis, que algunos autores lo traducen por "mañana" pero que en realidad era "el día siguiente", "el de delante", es decir, "ayer" (3). Gistran comparte etimología con el latín hesternus (ayer), que también se situaba delante: hay una bonita metáfora de la vida, que es como una nube y que corre hacia adelante, al pasado, a ayer: et tamquam dies transiens hesternus (tamquam dies hesterna quae praeterit, según La Vulgata).

En la lengua aimara (Bolivia, Perú y Chile) el pasado todavía se sitúa delante, y el futuro detrás; para designarlos utilizan mayra (frente, ojo, vista), y q'ipa (detrás, espalda). La explicación que ofrecen los hablantes de esta particularidad es que el futuro no se ve, no está ante la vista, y el pasado sí.

En inglés el deíctico before conserva el sentido original de "delante" en situaciones espaciales, mientras que para las temporales su sentido se ha invertido, cuando el pasado comenzó a imaginarse detrás. Lo mismo que el español ante(s) y anterior, con dos significados opuestos según se usen en situaciones temporales o espaciales.

(1) Assyrian dictionary, Edmund Norris
(2) Human destinity in Emar, Antoon Schoors
(3) The indo-european languages, Anna Giacalone

jueves, 13 de mayo de 2010

O Ivedo

Como uno de mis cinco lectores se queja de que no publico sobre toponimia o que el blog ha dado un bajón intelectual (yo sin embargo no veo por qué unos artículos sobre purpurinas, encajes, momias y genitales desmerecen), aquí va algo para ir haciendo boca toponímica, que no se diga.

O Ivedo (Castro Caldelas, Ourense) aparece así en el Nomenclator de la Xunta de Galicia, con la ya clásica separación de la o etimológica reinterpretada como artículo. En la base de datos del CODOLGA el topónimo aparece todo junto:
"forum in Oyuedo" 1259

Y si retrocedemos más en el tiempo comprobamos que en origen era un fitotopónimo, Oliuedo (1157). Como por otra parte ya había sugerido el profesor JJ Moralejo aunque sin detenerse a verificarlo.

Olivetum > Olivedo > Oivedo --> O Ivedo, a corregir.

Los neandertales la tenían pequeña

El análisis prácticamente completo del genoma nuclear neandertal y su comparación con el de humanos actuales revela que hemos heredado de ellos entre un 1 y un 4% de su material genético (S Pääbo y otros: A Draft Sequence of Neandertal Genome, Science, 7 de mayo de 2010.) Aún así nos resistimos a ser un poco neandertales quitándole importancia a esa cantidad porque la imagen que tenemos de ellos nos sigue resultando muy tosca y primitiva, tras décadas de negarle capacidad técnica, artística o comunicativa a nuestro ancestro. Nosotros somos mejores.

Basten las magníficas ilustraciones de Arturo Asensio para El Mundo para darnos cuenta de dónde radica la mayor perfección evolutiva del hombre (varón) moderno; no se encuentra, en contra de lo que podría pensarse, en su mayor capacidad craneal, que es considerablemente menor respecto a la del sufrido neandertal aunque supuestamente tengamos más circunvoluciones cerebrales que él. No. Se encuentra en... la entrepierna.

Del subconsciente artístico del autor aflora la clave que aclara el enigma, el salto evolutivo de trascendentales consecuencias en la historia del género Homo. Lo importante es el tamaño.

A la vista de semejante desventaja no cabe preguntarse por los motivos de la extinción de los neandertales, que era otro de los enigmas que periodicamente se debatían. ¿Inferioridad tecnológica, grupos exiguos, alteraciones ambientales de su hábitat? Nada de eso. Se extinguieron porque la tenían pequeña.

(C) Arturo Asensio, para El Mundo, suplemento Eureka, nº 12, 9 de mayo

domingo, 25 de abril de 2010

La momia de Jesús

Momia de Lázaro resucitada por Jesús, según ilustración del libro de Jean Jacques Chifflet De linteis sepulchralibus Christi servatoris, 1668.

La etimología del término copto noute, "dios", equivale y proviene del egipcio antiguo ntr, "dios". Pero el egipcio antiguo ntr, no significaba exactamente "dios", sino el muerto "inmortal" o "embalsamado", como demuestra el papiro de Tanis que glosa el jeroglífico que se lee NTR como "lo que está enterrado" (v. un estudio del término en Gods and men in Egypt: 3000 BCE 395 CE, de Dunand, Zivie-Coche, y Lorton). Es decir, podía aplicarse a los dioses, como inmortales, pero no era exclusivo de ellos, así la escritura se denominaba medu neter, "palabra eterna o inmortal", y uno de los determinativos que acompañaban al jeroglífico ntr podía ser la momia, el estado que proporciona la inmortalidad.

La creación en la antigua concepción menfita se explica por el poder generador del pensamiento y la palabra del dios Phtah, estas creencias se mantienen a lo largo de siglos y asoman en la versión copta del evangelio de San Juan, y en realidad en la versión griega, que nos relata la fuerza creadora original del logos (palabra / pensamiento). Neunoute pe pshaje, dicen los coptos = inmortal era la palabra, tal vez refiriéndose a la palabra escrita antigua, o tal vez al discurso, al lenguaje (según Champollion, pshaje = discurso).

En griego el evangelio comienza "en arche en ho logos kai ho logos en pros ton theon kai theos en ho logos" = al principio sólo existía el pensamiento (o la palabra), y el pensamiento estaba en el dios (inmortal), y el pensamiento era inmortal. "Soy el eterno, soy aquel que ha creado la palabra, soy la palabra", se lee en el Libro de los muertos que guiaba a los egipcios en su viaje al otro mundo. Demasiado parecido.

No hay prueba alguna, más bien todo lo contrario, de que este logos sea Jesús, y por tanto carecen de pertinencia discusiones sobre el número de personas divinas implicadas, dios y su hijo, o sobre la unidad de ambas y menos de su trinidad, es decir, lecturas estilo "en el principio sólo existía Jesús, y Jesús estaba con Dios, y Jesús era (un / el) Dios".

Para más INRI, los textos coptos están plagados de la palabra Pt, de claro sentido contextual sagrado, sinónima de noute. La solución menos lesiva para la diferenciación entre cristianismo y mitología egipcia consiste en considerar que Pt no es Phtah, el demiurgo egipcio, el dios-momia, sino la forma abreviada de p-noute, y traducir ésta frase compuesta con el artículo (p-) por "el único Dios". Champollion ya había descifrado y traducido PTH o PTH NOUTE por "le dieu Phtah", y antes que él Kircher. Sin embargo ahora en los textos coptos pt y noute conviene más que sean otra cosa. Aunque en algunos textos coptos se lea "xristos phtah", o "phtha nouthi".

Equivalencia entre el copto Pht (Phtah) como si fuese abreviatura del copto fh-nouti, "el dios", otras veces escrito el artículo como p-nouti.
Cristo, el ungido por el espíritu santo (con los santos óleos de resinoso bálsamo). Veamos qué significaba originalmente este Christus = Unctus y qué era la unción. "Christus mortus est, id est, unctus", dice Tertuliano, porque "id quod unctum est, mortuum dicit", Cristo es o significa muerto o amortajado, esto es, ungido (embalsamado), porque a aquel que está embalsamado se le llama muerto (lo que no resulta extraño pues unctus es lo mismo que defunctus). Por lo que se ve cristo es un adjetivo que hace referencia al proceso de embalsamamiento que señalábamos arriba, y que en egipcio antiguo se denominaba precisamente krst, la momificación o preparación para el sepelio (The literary coptic manuscripts, de Alla Ivanovna). Porque también Jesús, una vez muerto, fue momificado con vendas o lienzos y ungüentos, y como es sabido resucitó. Pero existe la precaución de desligar todo esto de las creencias y ritos egipcios, no vaya a ser...:

"Hay entre los Hebreos algunos ejemplos de cadáveres embalsamados; pero esta costumbre nunca fue general ni muy común [...] El cuerpo de Jesucristo fue ungido con aromas; y cuando María derramó el bálsamo sobre sus pies, declara que lo había hecho para embalsamarle con anticipación. Nicodemus empleó cien libras de mirra y de aloes para sepultarle. Por último, S. Juan insinúa que este uso era común, pues dice que José de Arimatea y Nicodemus envolvieron el cuerpo de Jesús con lienzos ó vendas que tenían aromas según la costumbre de los Judíos. Antonio Margarita dice que cuando se llega al cementerio se pone el cuerpo en una especie de capilla pequeña, y que en ella se le frota con un huevo batido y desleído en vino. El modo de embalsamar de que se habla en el Evangelio, era muy diverso del de los Egipcios que nos describe Heródoto" (François de Vence).
Las momias en Egipto se encolaban con una mezcla en la que el huevo batido era uno de sus principales componentes, debido al simbolismo del huevo de Phtah como resurrección a la vida eterna (Iconostasis, de Pavel Aleksandrovich), y la mirra, el aloe y el bálsamo formaban parte del proceso de momificación egipcia, que fue seguido por algunos judíos.

El padre era Ptah u Osiris, según zonas, de cuyo pensamiento o discurso se creó el mundo real (el pensamiento se encarnó), nos queda el espíritu santo para liquidar el misterio de la santísima trinidad y la resurrección. El espíritu santo era el unctio o unto con que se embalsamaba el cuerpo, lo que garantizaba la eternidad del alma, era el bálsamo, una resina que se extraía únicamente de un huerto en El Cairo. Esta goma, que tenía que ser de El Cairo*, si no no servía, continuó usándose por los cristianos para hacer el crisma de la unción, que en un principio era un ungüento para embalsamar. La unción o embalsamamiento ha quedado reducida a un sacramento simbólico, por abreviar y tal vez conservar indemne el cuerpo, un simple untamiento en ciertos sitios estratégicos. Que decía Ireneo: "in Spiritu qui est unctio".

No se trata de aburrir mencionando ejemplos que aclaren por qué se identifican ambos nombres, Christus = Unctus, y el auténtico significado de unctus, pero no están de más un par de referencias: por un lado, Horacio, con su cadaver unctum o embalsamado, y por otro recordar que el cuerpo de Jesús "unctum fuisse a Nicodemo centum inquam libris myrrhae et aloes," y que esta costumbre se seguía para preservar la carne "integra et immunia a putrefactione" (Lardner). La práctica comenzaba con lo que se consideraba una terrible profanación del cuerpo, un corte en el costado izquierdo por el que se extraían las vísceras, lo que también coincide con la incisión del costado izquierdo de Jesús.

San Agustín tiene un interesante párrafo sobre la costumbre de embalsamar: "hoc nomen quod appellatur christus unctionis est. Et solus tunc ungebatur rex et sacerdos [...] nisi in illo regno ubi christus prophetabatur et ungebatur, et unde venturum erat christi nomen". Este nombre que se dice christus significa embalsamación. En aquel tiempo sólo se embalsamaba a los reyes y a los sacerdotes, a no ser en aquel reino donde se predicaba el cristo y se practicaba la embalsamación, y de donde vendría el nombre de cristo. El reino donde se predicaban las virtudes de la momificación, y la embalsamación del cuerpo de faraones y sacerdotes, y de los restantes, es sin duda Egipto, de donde provendría la palabra cristo, según Agustín.

Por eso nuestros papas visten como los faraones egipcios y llevan la cruz ansada, el ideograma de la vida eterna.

El cuerpo embalsamado, el cristo o momia de Jesús según varias descripciones tenía la envoltura de la cabeza independiente (v. el estudio de Chifflet), en este tipo de momias solía pintarse en finas tablas o sobre el propio lienzo el retrato del difunto a tamaño real con la técnica de la encáustica o la témpera, en una "ventana" que se abría sobre su rostro, siendo el antecedente inmediato de los iconos bizantinos. Es decir, todo apunta a que en su sudario no quedó impreso el sudor de su rostro, sino que portaba su retrato al estilo de las coetáneas momias de El-Fayum. De entre los retratos conservados sobre los cuerpos embalsamados de Fayum, éste (bastante guapo) se parece a la idea que tenemos de cómo podía haber sido:

Momia con retrato de Hawara (Fayum), tomada de Wikipedia.
De aquí o de los lienzos o "velos" con el retrato del difunto, a los iconos bizantinos, y de ellos a los rusos y a El Greco.

La tradición cristiana sugiere que el Santo Rostro de Jesús se pintó sobre lienzo, disputándose varios lugares la posesión del auténtico.

En la siguiente imagen, el lienzo de un niño copto (cristiano) de Antinoopolis del siglo III de nuestra era muestra al difunto no muerto o resucitado rodeado de todos los símbolos del cristianismo más primitivo, aquellos que posibilitaban la resurrección de la carne por la embalsamación (clic sobre la imagen para ampliar):

Sobre el niño, el disco solar alado (Aton), y a ambos lados y comenzando por las viñetas superiores más fácilmente identificables, las diosas aladas Hathor e Isis (nuestros futuros ángeles), y bajo ellas, saltándonos las viñetas intermedias, el dios embalsamador Anubis, que en la de la izquierda prepara el cuerpo sobre la mesa (zona muy deteriorada), y en la de la derecha porta la momia y la llave de entrada al otro mundo, prefigurando a San Pedro. Bajo ellas la clásica representación de la balanza del juicio egipcio para la "pesada del corazón" (psicostasia) y al otro lado el dios supremo (Phtah) identificable por su báculo, presidiendo el juicio final. En la viñeta de abajo a la izquierda dos cruces anxatas, símbolo de la vida eterna, que triunfan sobre la serpiente Apophis y la muerte, calavera, y en la última viñeta de la derecha el espacio de purificación. Museo del Louvre.

Las imágenes de la psicostasia en el juicio final egipcio perviven con solución de continuidad en las representaciones cristianas como la de la iglesia siria de Deir Mar Musa, donde un grupo de embalsamados espera su turno junto a la balanza manejada por Anubis, paso previo para acceder a la condición de justificado. Todo ello según las antiguas creencias y representaciones egipcias.

Deir Mar Musa, siglo XI

Respecto a Anubis, el dios con cabeza de chacal, el psicopompo que trasladaba el cuerpo al otro mundo, hay varios estudios que demuestran que en Occidente sus orejas fueron confundidas con las de un asno y que por su destacado papel en el proceso para alcanzar la inmortalidad también fue confundido con el dios supremo de los cristianos. De esta confusión surge por ejemplo la famosa crucifixión de un hombre con cabeza de asno, presentado como dios de los cristianos en un grafito del Palatino, o la celebración de la misa del asno, el argumento del Asno de oro de Apuleyo con Isis y Osiris por el medio, o la representación de Anubis con cabeza de asno en la medalla de Juliano el Apóstata y su mujer, "aunque lo más recibido es que la cabeza es de perro o canina, pero S. Isidoro dice que es de asno" (La apología del asno, de Zeper Demicasa, Borriquero del Asnólogo).

El lignum crucis o tabla de embalsamar y momificar aparece representado en los grabados egipcios en perspectiva frontal, pero una perspectiva cenital del proceso nos mostraría lo que hoy llamamos crucifixión. Sorprende, pero la imagen de la momia de Jesús crucificada del evangelio de Sankt Gallen no tiene otra explicación:

Ni siquiera la representación tetramórfica (cabezas de hombre, águila, león y toro) de los cuatro evangelistas ocupando los cuatro puntos cardinales es original, pues como es sabido tiene su origen en las tapas de los cuatro vasos canopos donde se depositaban las vísceras del embalsamado, orientadas a los cuatro puntos. En el siguiente lienzo cristiano se observan claramente las cuatro jarras con cabeza de hombre, halcón, chacal y babuíno, cada una con su disco solar, antecedente de la aureola de la iconografía cristiana. Museo del Louvre.




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*Inter Eliopolim et Babylonem, in medio juxta Cayrum, est Ortus Balsami.

viernes, 9 de abril de 2010

Parrocha

En Galicia según el nomenclator de la Xunta hay 13 lugares de este nombre precedidos del artículo, A Parrocha. Algunos autores como Rivas Quintas intentan explicar el topónimo por el sustantivo parrocha = "caseta para herramientas y guarecerse en la finca'. (v. también Corominas, que encuentra en Sanabria la acepción "choza"). Otros lo vinculan a la raíz parra, convirtiéndolo en un fitotopónimo despectivo, o, como García Arias, a la raíz prerromana parra = "montón".

En el sínodo de Tuy de 1528 se ordena que el cura resida "en la cabeça de la parrocha donde está la yglesia principal", y Lope de Vega ya decía que el vulgo "Parroquia en Parrocha vemos también que mudó". Así no resulta extraño que nuestras Parrochas sean parroquias si tenemos en cuenta que toda la división territorial gallega está basada en estas unidades eclesiásticas mínimas, como el parish británico, que también provienen del latín parrochia.


Con razón el profesor Viso defendía que A Parrocha de A Chousela en el Valle de Esgos no era un pajar, sino una iglesia prerrománica, basándose precisamente en argumentos filológicos: "los dos topónimos utilizados en la zona para denominar al inmueble abandonado –“Parrocha” y “Chousela”– tienen el significado de “Templo parroquial” y “Pequeña clausura”, respectivamente" (VISO PÉREZ, RAMÓN. UNA APROXIMACIÓN A LA HISTORIA ANTIGUA Y ARQUEOLOGÍA DEL VALLE DE ESGOS. Reseña de Ramón P. Rodríguez Montero).

lunes, 29 de marzo de 2010

Encajes lusitanos

Según Plinio en Lusitana se elaboraba un tejido denominado scutulato, y una pequeña investigación sobre el término lo pone, sin mucho esfuerzo, en relación con las mallas de red (similia retum maculis) y las telas de araña (araneorum rete scutulatum est). Plinio sin duda está hablando de los encajes y puntillas como los que todavía se hacen en Camariñas con los bolillos, o en Portugal con los bilros.

El texto de Plinio presenta las variantes
- et quam Salacia scutulato textu commendat in Lusitania, y
- et quam sola ars scutulato textu commendat in Lusitania.

El que conozca el arte de palillar se inclinará por la segunda lectura pues nos habla de una técnica única (en su época) de elaborar las sutiles redes de araña galaico-portuguesas.

Rendas de Bilros de Peniche (Wikipedia)

Por otra parte, la etimología de este scutulatum entroncará, a pesar de su homofonía con scutum (escudo), con los actuales escote y escotilla, "agujeros"; a veces se traduce por vacuitates porque en estas labores hay unos vacíos o agujeros (Lexicon ecclesiasticum latino-hispaniarum, Ximénez Arias, sub scutulatus). Por lo mismo los rosetones de los templos recibían el nombre de scutulis: "ornaverunt faciem templi scutulis" (ib. sub scutula). De aquí, puede que también provenga el término de origen gallego-portugués sollado de un barco o cubierta de una casa, derivado por extensión del nombre que recibía el pavimento romano, opus scutulatum, mejor que del supuesto *soleatum, de solum (suelo).

Tal vez la decoración reticulada de los ídolos placa lusitanos refleje primitivos vestes scutulatos, ropas suntuosas de encaje neolítico.


martes, 9 de marzo de 2010

Azurro, zuri, ozturi


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Auztorino o austurino, oçtorino, loztori (con artículo incorporado y sin derivación en -inum), duzuri (con preposición incorporada, y sin derivación en -inum), austuri, leztori, ozoli, oztri, ozturi... (formas recogidas por Steiger), se hacen venir del nombre de la ciudad de Dastowa, como si designasen un tipo de tela importada de allí (v. Léxico Hispánico Primitivo).

Sin embargo, encajan mejor fonética y semánticamente con los colores ostrinos de entre los cuales el más famoso era la púrpura brillante de los fenicios. Las alternancias entre formas con diptongo au y formas monoptongadas en o se explican porque Austrum --> Ostrum, como Claudius --> Clodius. Dicha alternancia y el significado de ostrum / austrum (sinónimo de púrpura fenicia) se pone de manifiesto en los versos de Lucrecio:
austrum: purpura poeniceusque color clarissimus multo = ostro: color de origen fenicio, iridiscente y muy brillante.
Austrum es, pues, la variante literaria de corte culto de ostrum, que debe considerarse la original, pues remite a los tornasolados colores de la concha de la ostra.
La nota dominante del púrpura u ostro, en contra de lo que se cree, no era precisamente su color, sino su brillo plateado o nacarado, existiendo tantas variedades como en la purpurina actual; de hecho había un púrpura purpurísimo (purpurissum) que es el antecedente de nuestra purpurina.
La indeterminación del color se pone de manifiesto en un documento del siglo XI, donde figuran ozorinos de varios colores: oçtorino uermilio, oçtorino amarel, oçtorino blauo ("azul", provenzal y catalán blau). Y su capacidad iridiscente se deduce de esta observación de Plinio sobre el púrpura: "nigricans aspectu, idemque suspectu refulgens", se oscurece o refulge según se oriente hacia la luz. Observación que recuerda a la de Leonardo sobre el azurro o azurrino italiano, compuesto de luz y tinieblas, de "nero perfetissimo e bianco candidissimo", de cuya mezcla se obtiene el color de la plata (todavía el azurro no se había especializado como azul).

No es difícil considerar al euskera zuri [tzuri], "blanco", una variante más de este paradigma (ozorino, azurro), pues fonéticamente es posible, partiendo de la amplia variación que ha experimentado, y también es posible el cambio de significado del rasgo de contenido esplendor, brillante, presente en el original, hacia el sema “blanco” actual. La plata, en euskera urre-zuri, pudo en un principio significar oro iridiscente, que capta el color según se oriente, o bien oro azurro (el gris de Leonardo). Este valor de zuri como gris (plata, brillante) pervive en el nombre del monte Atxuria o Peña Plata.
En este sentido, si en el siglo XI todavía nos encontrábamos con la fase oçtori o ozturi sin ser todavía ningún color determinado, resulta imposible sostener que seis o siete siglos antes se documente el estadio fonético posterior zuri y su valor como color en contraposición a otros en la inscripción de Veleia “zuri, urdin, gori”.

martes, 2 de marzo de 2010

Petroglifos con coviñas

Laxe das Rodas, Muros (A Coruña).

Una de las principales explicaciones que se viene ofreciendo para algunas de las superficies cuajadas de cazoletas o coviñas es que son representaciones astrales. En este sentido, el artículo de Alonso Romero Nuevas consideraciones sobre el significado del petroglifo de Laxe das Rodas resulta muy interesante, y los excelentes dibujos del profesor Monteagudo aclaran muchos detalles con precisión.

Un antiguo texto nos habla de las piedras de término o lapides scutellati*, que pertenecen al tipo de términos que seguían el curso de la luna, "qui lunae cursum sequuntur". Se trataba de términos que, por lo que parece, no funcionaban como límites del terreno o espacio propiamente dicho, sino del transcurrir del tiempo, es decir, medían y limitaban la otra dimensión, como ponen de manifiesto los nombres de dos de los otros términos que seguían el curso de la luna: regulares y temporales. Habrá que tratar de identificarlos a todos ellos con referentes reales, pero lo que sí parece bastante aceptable es que estos scutellati sean los grabados en forma de cazoletas, coviñas, o escudillas -como se conocen en otros lugares-, con los que de alguna forma se intentaba notar el transcurso del tiempo representando a la luna en forma de media esfera. No es en nuestro ámbito donde encontramos el nombre escudilla, aquí más bien preferimos referirnos a ellas como cazuelas, ollas, marmitas o sartenes (tijolas, en Portugal), pero en Francia o en Italia se emplea habitualmente: pierres à écuelles, y pietre a scodelle. Así que estos lapides scutellati se relacionarán etimológicamente con scutellam, no con scutum.

Como señala Alonso Romero es probable que las dos ruedas de la Laxe sean calendarios lunares, lapides scutellati, pero en mi opinión la explicación que ofrece el autor del funcionamiento del calendario es demasiado compleja.

A simple vista parece que la gran cazoleta central ocupa la posición del espectador desde la tierra, que el aro de cazoletas externo que rodea los dos círculos concéntricos representa el curso de la luna, que los círculos concéntricos los orbes que los separan, y que la rueda pequeña contigua representa al sol. Un sistema solar en miniatura con la tierra en el centro, según las concepciones antiguas. El problema es que el curso de la luna está representado con 47 coviñas, que no pueden ser los días del mes lunar actual, ni tampoco meses, porque 47 meses no se corresponden con ningún ciclo astral ni del sol ni de la luna. Por esto tampoco puede descartarse que las rodas de Louro sean las aras sestianas próximas a Noega (Noia) que según Mela ilustraban tierras antiguamente desconocidas (ilustrantque terras ante ignobiles); a modo de mapas. Varios autores son partidarios de situar las aras en Galicia, siguiendo a Plinio. En concreto Fishwick propone precisamente el monte Louro y explica el error de Mela, que las sitúa entre los Astures, como una confusión motivada por la existencia de una Noeca astur.

Finalmente, para complicar algo más la cuestión, había otros términos que seguían el sol, pero estos servían para delimitar el terreno y señalar las horas: "decumani, cardines, [...] sextani, nonarii, qui solis cursum sequuntur".

* Die Schriften der römischen Feldmesser, Volumen 2, 1852, pg. 13.

domingo, 21 de febrero de 2010

Menhir de Pena Faladora / Faladoira


Se trata del menhir más grande de Galicia, pues supera en unos 40 cm la longitud de A Pedra Alta de Cortegada. Tiene casi cuatro metros de largo y se conocía de oídas: Barros Sivelo lo mencionaba a finales del siglo XIX, situándolo en la necrópolis tumular de Pena Faladora, sin embargo Maciñeira no logró encontrarlo en su ruta por la sierra a principios del XX, lo que le llevó a suponer que Barros había confundido alguno de los pequeños mojones de la zona con un menhir.

Fue redescubierto por mí en 2007 y publicado en Celtiberia.net, Un camino prehistórico: Camiño dos arrieiros y a pesar de la polémica inicial que quedó registrada en los comentarios a aquel artículo, en donde se dudaba de su cualidad de menhir, en la actualidad ya comienza a considerarse entre los más altos de la península: Comparativa de algunos de los grandes menhires de la Península Ibérica.


A Geira

Estrada lageira a su paso por Murça (Vila Nova de Foz Côa, Portugal).

A Geira es el nombre que recibe uno de los tramos de la calzada romana que saliendo de Braga se adentraba en Galicia por la Serra do Xurés, o do Gerês. Normalmente se explica el topónimo por los giros del trayecto, pero la presencia del artículo femenino que acompaña al topónimo (Estrada da Geira, Caminho da Geira), y que tantos problemas de interpretación por falso corte causa en gallego-portugués (Agrela --> A Grela / La Grela) puede sustentar otra explicación mucho más acorde con la principal característica de las calzadas romanas: su enlosado o empedrado.

Así, un autor como Jesús Rodríguez Morales ha propuesto que el nombre Vía de la Plata, no es sino la evolución de un original "via delapidata" o empedrada. Por razones semejantes, es lógico suponer que el derivado lageira (de lage, losa, piedra) se haya usado para calificar la obra romana, y que con el paso del tiempo el primer segmento se haya considerado artículo, separándolo (la-geira) y en consecuencia evolucionando como tal en gallego-portugués (a geira).

La etimología que la relaciona con los giros sorprende si tenemos en cuenta que Contador de Argote la describe trazada como "sempre plaina, larga, direita, e bem calçada".