domingo, 27 de abril de 2014

Bastones de mando, propulsores o instrumentos de percusión

Los chamanes lapones utilizaban para hacer sonar sus tambores en rituales mágicos unos instrumentos realizados con asta de reno bifurca, la cual decoraban profusamente. "Genios familiares sollicitant, malleollo membrana pulsantes" = llaman a los espíritus de la familia pulsando con el maleolo la membrana del tambor.

Tambor lapón con su maleolo, según Scheffer (Laponia, pg. 125): "factum è cornu rangiferi, sicut rami duo extremi desinentes in furculam..." (ib., pg. 131).

Existían dos formas de hacerlos resonar o vibrar, golpeándolos o friccionándolos de modo parecido a cuando deslizamos el dedo sobre la membrana de una pandereta, que ofrece cierta resistencia. En este caso los maleolos iban recubiertos de piel en su extremo distal ("malleo corneo, pelle obducto castorea").

Bastón prehistórico de La Madeleine, realizado también en asta de reno. La temática de los grabados se repite en la decoración de la piel del tambor saami.

Bastón saami para tambor, Arjeplog (Suecia). (C) Museo de Historia de Estocolmo.

Tambor mágico (runebomme) de los saami descrito por Linneo cuando visitó Laponia en 1732, se exhibe en el Museo de Historia de Estocolmo.

Como decíamos antes, una de las formas de utilizar el runebomme era friccionándolo con el martillo agarrado al revés. El objeto del frotamiento era conseguir que el pequeño anillo adivinatorio atado a su borde, llamado árpa (véanse las fotografías de arriba y de abajo), se moviese por la superficie del tambor situándose aleatoriamente en un punto de la membrana, lo que significaba diferentes mensajes de los espíritus según se aproximase a un símbolo o a otro (The Drum: A History, de Matt Dean).

Utilización del trolltrumman (tambor para trolls o espíritus).

Aunque ni el armazón ni la piel de las panderetas, bodhrans o runebommes del Paleolítico se han conservado, por ser de materiales perecederos, sí nos han llegado los bastones percutores de los hechiceros o chamanes, aquellos primitivos músicos de la Prehistoria que utilizaban el sonido artificial para comunicarse con el mundo de los espíritus y provocarse trances extáticos: "the shamanic drum is distinguished from all other instruments of the 'magic of noise' precisely by the fact that it makes possible an ecstatic experience" (Eliade, 1964).

El poder que se le atribuía a la cuerna de reno venía dado por ser el reno un animal considerado mágico, ya que se creía que en él se reencarnaban los espíritus de los noidis (chamanes) difuntos, y era uno de los espíritus animales que podían asumir los noidis durante sus prácticas y combates rituales (Karsten, The religion of the samek, pg. 71 y 76).

Bastón magdaleniense de, valga la redundancia, La Madeleine.

No sólo los términos tímpano y martillo (malleo) coinciden con las palabras que designan dos elementos del oído, también la materia coincide, y sus formas: una membrana redondeada y un hueso alargado. Y no es una casualidad. Ya que los runebomme, bodhrans y panderos están concebidos como oídos, como órganos de la comunicación con el otro mundo, no sorprenderá saber que en gaélico bodhran significa "sordo", el tambor es, pues, un gigantesco oído sordo hasta que el chamán le hace oír: "Cymbalum suum percusit Patricius, cujus sonitum per omnes fines undique Hiberniae, Dominus audire fecit" = Patricio golpeó su timbal, que resonó por todos los confines de Hibernia, haciendo que el Señor oyese.

En otra historia irlandesa, donde se recoge por primera vez la palabra bodhran, se cuenta que estos instrumentos se tenían en grandísima estima: "quod cymbalum Bardan Kierani [Barthanus Kyarani] vocatur et habetur cum magno honore in civitate et in tota provincia" (Vita B. Kierani) = el timbal se llamaba Bodhran de Kierani, y se tenía en grandísima estima en la ciudad y en toda la provincia.

Por lo que respecta a los aspectos propiamente arqueológicos de los bastones perforados del Paleolítico, en el estudio de Lompre, Une nouvelle approche techno-fonctionnelle appliquée à un ensemble magdalénien de bâtons percés, se describen los resultados de un minucioso análisis traceológico, todos ellos compatibles con el uso que estamos proponiendo. Sobre todo destacaría la frecuencia con que los bastones aparecen fracturados: "las fracturas indican un empleo preferente del bastón perforado en una acción de delante a atrás paralela al fuste, pero con un ángulo que puede variar". Las distintas fracturas podrían ser el resultado involuntario de la acción de golpear el tambor con distintas intensidades. Asimismo, en el ojo central perforado en los bastones paleolíticos se encuentran siempre huellas compatibles con el roce de cordeles, que encontrarían su justificación en el hecho de que los martillos, cuando no se utilizan, van con frecuencia atados en la parte de atrás del tambor, transversalmente a su eje de madera.


Lompre indica la existencia de bastones de 8 cm: "es difícil concebir que los objetos de pequeño tamaño hayan podido tener el mismo uso que los ejemplares de tamaño mayor". Lo cierto es que el árpa o puntero adivinatorio de los runebomme puede adoptar la forma de un pequeño martillo de hueso de reno, o ser un anillo metálico.

Otro autor destaca el lustre intenso de la zona distal del martillo, lo que puede ponerse en relación con la fricción de esta parte, envuelta en piel, contra la membrana del tambor durante las sesiones adivinatorias (The Magdalenian Household, Zubrow, Audouze y Enloe).


viernes, 25 de abril de 2014

Grândola

Del prerromano gándara / gandra / granda, 'monte o ladera seca, dura y pedregosa, inculta y con maleza arbustiva', 'bosque quemado', 'pedazo de monte, con arbustos, que presenta un buen pasto para el ganado cabrío', y que a su vez posiblemente esté relacionado con el vocablo alpino ganda (Léxico del leonés actual, Le Men Loyer), surge por derivación mediante sufijo diminutivo el topónimo portugués Grândola (Setúbal) tomado del de la sierra inmediata (Serra de Grândola ), así como el italiano Gràndola ed Uniti (Nomi di Italia).


martes, 22 de abril de 2014

Derivados de teso en la toponimia

La etimología de teso, "cerro, elevación", no está muy clara todavía, y aunque aquí propondremos algunas ideas primero comenzaremos por indicar qué derivados suyos nos encontramos como nombres de lugar.

Tesouro / Tesoiro es un topónimo que con frecuencia se interpreta por su homónimo, y sin embargo por regla general nada tiene que ver con que en el lugar hayan escondido los mouros un tesoro, sino que es un derivado de teso, "colina" ("Orografía y Oronimia de una zona de montaña: Foncebadón y Manjarín, León", de A. Alonso Álvarez). En cierta ocasión, subiendo a la necrópolis megalítica de Pena Branca, una señora a la cual le preguntamos cómo llegar nos dijo amablemente que no fuéramos porque allí no había ningún tesoro, que estaba todo bien mirado y no había nada de valor; al llegar a casa busqué en el mapa Geográfico Nacional y allí estaba un "Campo do Tesouro", incitando a su búsqueda infructuosa.

Otro derivado de teso, o mejor de su variante palatalizada, teixo, es Teixoeira o Teixugueira a menudo interpretados como zootopónimos, lugares donde habita el tejón, del latín taxus. Pero ha de descartarse esta hipótesis por la contigüidad recurrente entre los topónimos Teso, Teixo y Teixugueira, que nos indica que estamos ante un único campo oronímico. Es del mismo parecer Coca Tamames: "el apelativo tesón (aumentativo aún vigente de teso) parece ponernos en contacto con una hipótesis orográfica" (v. Tesonera en Toponimia de la Ribera de Cañedo, 1993).

Castro de Piquín (Lugo). Rodeando el castro y nombrando las estribaciones de la Serra da Canda: Teso da Prida, As Teixoeiras, Monte do Teixo, Teso do Carballón, As Teixueiras, Teso de Cartea, y el interesante Os Teitos.

Teixido también puede considerarse derivado de teixo en el sentido de cerro, ya perdido en el léxico común. Aunque la mayor parte de los autores prefieren considerarlo un fitotopónimo, relacionándolo con un arcaico culto al árbol denominado tejo, del latín taxus. También habrá de descartarse esta hipótesis, más que nada porque el veneno al cual se refieren los clásicos era al tósigo toxo, esa planta tan celta y tan olvidada.

Se ha propuesto como origen de teso el latín tensus, "turgente, tirante, tenso", pero en Virgilio ya se utilizaba textum, "tejido", como sinónimo de camino intrincado, un texido / teixido / te(i)xo o tejido que viene bien para describir la espesura de los montes.

En la obra colectiva Toponimia e cartografía, en el apartado centrado en el área leonesa José R. Morala estudia los dobletes de los mapas del IGN, que considera producto de una situación de bilingüismo. Uno de los casos que analiza es el de Tejedo del Sil, que aparece también como Ticheu, aunque sus habitantes lo llaman Teixeu. Este autor señala que cada forma, estudiada independientemente, remite a un étimo distinto:

tilia estaría en la base de teya / techa, que acaba produciendo Ticheu
taxu estaría en la de teixu, que acaba produciendo Teixeu, y Tejedo en la versión castellana

A partir de ellas, siempre según Morala, no se podría saber si en el lugar había tejos o tilos. Yo intuyo que ni tejos, ni tilos, que ambas formas son reinterpretaciones botánicas del teixo / teso que hemos presentado arriba (elevación, monte cerrado). Es curioso que el autor no haya reparado en esta posibilidad cuando un poco más adelante (pg. 122) considera que Texetón es "una especie de utracorrección dialectalizante" de Tesetón.

domingo, 13 de abril de 2014

Entorcisa

Entorcisa (A Pontenova), Entrecinsa (Vilariño de Conso), Entrecinsas (Ribeira), Entorcisa (Taramundi), Intorcisa (Palencia), Entrecisa (León), así como otras posibles variantes, es un topónimo viario que data de época romana.

Su etimología es bien conocida, aunque creo que no ha sido estudiada para los casos gallegos, que no se han puesto en relación con la existencia de calzadas o caminos en los que ha sido necesario horadar la roca para darles paso, pues es ese el sentido del latín (saxa) intercisa, "piedra tajada, cortada", normalmente indicativo de vías de comunicación, sino de obras de ingeniería hidráulica como la de Montefurado (Lugo), topónimo cuyo segundo elemento, el adjetivo furado, viene a ser sinónimo de intercisa.

Planta del túnel romano de Montefurado, por Francisco Coello, 1864.
(C) Instituto Geográfico Nacional de España.

Saxa Intercisa o Petra Pertusa fue el nombre que recibió el túnel de la Gola del Furlo o Sasso Forato, que daba paso a la Vía Flaminia, una diminuta obra de ingeniería si se compara con el túnel de Montefurado.

Calificando a otro sustantivo como semita, "senda", y según el diccionario de Terreros y Pando, Entorcisa sería equivalente del más frecuente Travesa o Traviesa, también topónimo viario que designa un camino transversal.

sábado, 12 de abril de 2014

Santa Locaia

Resulta difícil asegurar que el topónimo Locaia / Lucaia responda en todos los casos al nombre de la mártir Santa Leocadia, o al nombre de una villa de un tal Leocadio o Leocadia, pues también cabe la posibilidad de que esta serie toponímica se remonte al topónimo prerromano Leucata, atestiguado históricamente en por lo menos un punto de la Península, en Francia y en el Epiro, por lo que podríamos estar ante una base paleoeuropea LEUK-, "blanco", de significado idéntico al del griego leukos (Schmoll).

  • Cerca de Emporion las fuentes antiguas mencionan el cabo llamado Leucata por Pomponio Mela, traducido como Promontorium Album por Avieno. Ernest Nègre recoge para el Leucate de Aude una forma medieval como Leocata en 1212 (Toponymie Général de la France).
  • Una ciudad celtibérica llevaba el nombre de Leucada.

Leite de Vasconcelos relacionaba el topónimo portugués Locaia con el nombre propio Leucadius, que a su vez derivaría "de Leucadia ou Leucas, ilha grega". Aunque solo indirectamente, según Leite, habría conexión entre los topónimo Locaia y Leucadia al derivar Locaia del nombre de posesor de origen griego Leocadio. 


Coto o elevación de Santa Locaia, la blanca. Difuminadas por la niebla y el smog, unas magníficas vistas sobre el valle de Loureda atravesado por el río Bolaños o de Arteixo.

lunes, 7 de abril de 2014

Baselgas

Me resulta completamente inverosímil pretender derivar de un hipercultismo griego como Basilica, y aunque sea a través del latín, la escasísima toponimia peninsular del tipo Baselgas (Asturias), Beselga / Viselga (Portugal), o Basilias (Galicia).

En mi opinión, una mejor opción sería el concepto predial germano denominado hoba siliga o salica, un tipo de dominio señorial.
 
Un autor que casi intuye el origen sálico del topónimo Baselgas es XL García Arias que, al tratar del topónimo asturiano Selgas, sugiere que "de no haber sufrido la pérdida de una sílaba inicial BASILICAS ‘edificios públicos’ —> ‘edificios de culto cristiano’ > (ba)Selgas, acaso pueda explicarse como un diminutivo femenino de sel".

sábado, 5 de abril de 2014

Monte Eixil

 Para Eixil

Antes de recurrir a etimologías que parten de antropónimos utilizados como nombres de posesores que acabarían denominando un lugar, soy partidaria de indagar otras soluciones basadas en las particularidades orográficas o históricas del terreno. Lo cual no implica que no existan los nombres de posesores en toponimia, pero en mi opinión no hay tantísimos como se proponen.

En el caso del monte Eixil de Cedeira, donde se sitúa la garita o vixía de Eixil, el orónimo podría provenir del latín vigilis, "lucerna vitrea", (Du Cange, sub vigilis), es decir, faro o vigía, centinela. Dentro de la frase "monte Vigili" (monte da Vixía), y por fenómenos de fonética sintáctica, la semiconsonante w en posición intervocálica podría haberse debilitado y acabar por desaparecer, lo que nos dejaría un supuesto *monte Igil > Ixil, o Eixil, por contagio de la -e final del sustantivo monte.

En un derrotero por las Antillas, a donde sabemos que se trasladaron gran cantidad de topónimos procedentes de la península, se menciona la Vigía de Igil, probablemente nombrada así por algún marino de origen cedeirés en un momento en que el topónimo no se había convertido, por fonética sintáctica, en Eixil (Derrotero de las islas Antillas..., 1837, 3ª ed).

A esta serie de la familia del latín vigilis pertenecerán el Vixil de Boqueixón, nuestro Eixil, y probablemente alguno de los numerosos Xil, por aféresis.

El uso del término vigilis en el sentido de atalaya, faro, vigía, parece desprenderse del testimonio del año 1124, "per castrum de Uigil" (Mondoñedo. Fuente: CODOLGA).

El larario de la iglesia de Ventosa

 Serpiente o genius loci de la lareira de la iglesia de Ventosa, Agolada - Pontevedra. (C) Anxo Martínez.

En los lararios o altares domésticos romanos, situados en lo más íntimo de la vivienda, en la cocina (lareira) o en su extensión, el comedor, es norma la representación del genius loci en forma de gran serpiente (1), una especie de culebra acuática que los griegos denominaban draco, "dragón".

No obstante, la lectura cristiana que se viene haciendo en la actualidad de estas culebras pervivencia de cultos anteriores, es que son la representación del mal vencido por la religión cristiana.

Larario pompeyano levantado de una cocina romana. Fuente: Wikipedia.