domingo, 29 de noviembre de 2015

Ribeira da Toeleira, Neda

El extraño topónimo A Toeleira, en Neda, junto a la desembocadura del río Xubia en la ría de Ferrol, probablemente se relacione con la existencia de un tipo de molino denominado en la documentación catalana todelarium, todelerium, tuduler, todoller o toaller. Se trataría de un tipo de molino hidráulico, como el próximo das Aceas, situado en la otra orilla, por lo que la etimología del término podría estar emparentada con la base hidronímica paleoeuropea *TUD-, estudiada por Edelmiro Bascuas (Hidronimia y léxico de origen paleoeuropeo en Galicia, punto 60.1), de la cual provendría el topónimo medieval Tuela (Sobrado) < *Tudella.

Otra ribeira conservada en la toponimia del concello es el propio topónimo Neda, que como señala el profesor Porto Dapena, podría provenir de Am(e)neda, un derivado del latín amnis, "río" (Revista de Neda, año 2006: "Principios de toponimia: os casos de Neda e Xubia"). Neda sería, por lo tanto, una ameneda o "tierra ribereña situada a lo largo de un río".

Rúa do Castro, que atraviesa el antiguo castro marítimo de Neda, de forma ovalada, y en cuya croa se sitúa la iglesia de San Nicolás. La única calle que lo cruza termina en la puerta marítima que se abre al muelle de Subarreiros, desde donde todavía se puede percibir el desnivel circular de la antigua fortificación.

Fonte do Paraíso o da Cruz.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Vacas

Dhenu, la palabra sánscrita que designaba a la vaca lechera, y también a la mujer, englobaba en una sola categoría indistinta al ganado hembra bovino y humano.


La dhenu está esperando en el cielo para complacer, cual walkiria, al hindú, y su aspecto es el de mujer vaca no porque sea un híbrido sino porque la mujer y la vaca fueron una misma clase de seres, una única categorización denotada lingüísticamente con una misma palabra, dhenu, vaca lechera, ganado bovino. El ciclo reproductivo de las vacas servía igualmente para clasificar a las mujeres según su edad: vandhya era una vaca estéril o una mujer estéril, menopáusica, no productiva y por ello prescindible en esta cultura que solía sacrificarlas a menudo en el cruento mundo védico, y hasta hace no mucho, por ejemplo armando una pira llamada koor en la que se inmolaba en determinadas ocasiones a una vaca o a una mujer vieja, tanto daba, ya que eran lo mismo, ganado.

La India no es el único caso, pero sí el más notorio. Szemerényi en 1977 ya había expuesto "that the IE term for 'woman, wife', *gwen-, was to be analysed as *gw-en-, a derivative of *gwu-, 'cow'". Los zulúes consideran que los seres humanos son ganado bovino, la expresión "imazi yami", literalmente "mi vaca", significa "mi mujer". Los luhyia de Kenia engloban en la categoría imirugo a las vacas, las gallinas, las mujeres y los niños. En la Irlanda medieval el valor de un cumal era indistintamente tres vacas o una esclava, equiparándose la mujer esclava y la vaca.

Con el tabú que pesa sobre las vacas en la India, posterior a la época védica, se pretendió proteger ante todo al ser humano, a la mujer vaca, prohibiendo su sacrificio. Sin embargo, de esa forma hipócrita a la que nos tienen acostumbrados las religiones, se ha llegado a una situación absurda en la que el hindú respeta al símbolo pero continúa abusando de la mujer, siendo la India el país con más casos de violencia ejercida contra nosotras (Violence against women in India).


domingo, 15 de noviembre de 2015

El martillo del Nubeiro

En Xoibán, concello de Vilalba, se cuenta que "en certa ocasión caeu alí un nubeiro, con figura de home, en coiro e cun martelo na man" (informante: Santiago Castro, de Igrexa, Xoibán, recogido en Xeografía mítica da provincia de Lugo (I). Cen lugares con lenda, de Xoán Ramiro Cuba Rodríguez y Antonio Reigosa Carreiras).

Esta descripción del Nubeiro o Tronante, el "genio de la treboada" (Diccionario de Eladio Rodríguez), como hombre desnudo sosteniendo un martillo nos recordará inevitablemente a la de la divinidad galaica que se custodia en la iglesia de Vilar de Perdizes (Portugal) conocido como dios Larouco. Larouco se considera un trasunto del dios galo Sucellus, y será este aspecto el que vayamos a matizar ya que existen, en mi opinión, otras divinidades portadoras de martillo más adecuadas.


Hace poco, releyendo la descripción del dios Thor de los sami, en la obra Lapponia, de Scheffer, ya noté las similitudes entre el dios Larouco galaico y Thor, la divinidad que provoca el fuego, el rayo, golpeando su martillo de sílex (pedernal) contra el hierro (eslabón). O si se prefiere, con el romano Júpiter. En la ilustración de la obra de Scheffer, Thor u Horagalles aparece sosteniendo un martillo y los fragmentos de sílex se incrustan en su cabeza. Asimismo, Larouco parece sujetar en su mano izquierda un eslabón para hacer fuego, mientras que su maza, en la derecha, tendría que estar hecha de pedernal. En cualquier caso, el paralelismo entre Júpiter - Thor / Horagalles - Larouco es incuestionable; son divinidades celestes que provocan el fuego del rayo y las tormentas. De ahí el refrán portugués "trovão do Larouco, tudo é pouco".

Lo sorprendente es que su recuerdo se haya transmitido en el profundo folklore de Galicia durante miles de años hasta la actualidad; miles de años durante los cuales el dios celeste del rayo, el Nubeiro, ha viajado en el tiempo por medio de la segura transmisión oral, y ha llegado incólume hasta aquí, ahora, desnudo, caído del cielo sosteniendo todavía su martillo en medio de una treboada en Xoibán.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Devesa, Travesa, A Vesada

El Padre Sarmiento dudaba respecto a la etimología del sustantivo devesa; portugués defesa (con marcada pronunciación fricativa dental de la "v" etimológica, como se verá, que ha pasado a la grafía), extremeño dehesa (con pronunciación de  "f " como "h" aspirada).

La etimología de esta palabra lo tuvo francamente preocupado (Obra de 660 pliegos, ed. de Henrique Monteagudo, pg. 335) tal vez por las implicaciones sociales que el autor deducía de una u otra etimología respecto a la posesión del suelo: a la propuesta de que las devesas sean tierras defensas, "protegidas, privadas", suma la posibilidad de que el término devesa provenga de divisa, participio del verbo latino dividere, "dividir, separar, repartir", en cuyo caso el autor supone, no sé con base en qué aunque probablemente tenga razón, que las tierras devesas habrían sido comunales.

En el Elucidario de Viterbo hacer una defesa se explica por hacer una coutada, un coto que no se labraba y tal vez dedicado, como suponía el Padre Sarmiento, a las monterías de los ricos o a pastos para cría de ganado. A partir de este significado de acotar, separar una cosa de otra, también cabría considerar una tercera posibilidad, por la que me inclino, que devesa provenga de diversa, participio latino de divertere, "separar". En este caso estaríamos ante derivados del participio del verbo latino vertere, que ha originado otros topónimos gallegos como Travesa ( < transversa), o A Vesada / Avesada ( < adversa + sufijo redundante de participio). El primero sería sinónimo de vía (que conduce de un lugar a otro), y el segundo de avesar, voltear, poner del revés o en contra algo, se sobreentiende que la tierra, es decir, ararla. Por lo cual el aparente artículo del topónimo A Vesada no sería más que el resto evolutivo de la preposición latina ad reintrepretado como artículo femenino.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Punta Herminia, Ar-men

Punta Herminia es el extremo de la península que los ingleses llamaban The Groyne, el hocico de cerdo, en el sentido de promontorio o espigón. En ella, como es bien conocido, se sitúa el faro romano de la Torre de Hércules.

Además de por marinos ingleses, nuestras costas fueron frecuentadas por los expertos pilotos bretones que sin duda tomaron al faro coruñés como referencia y orientación en sus periplos. Por ello es factible que el nombre Herminia, que en principio resulta transparente y podría aludir a la existencia pasada de una villa propiedad de un tal Herminio, sea un exónimo; como The Groyne, Herminia podría haber sido el nombre con que los marinos bretones bautizaron el extremo de tierra donde se levanta la Torre, la Roca, en bretón Ar-men, nombre que también recibe otro mítico faro de Bretaña.


El estrecho contacto que mantuvieron entre sí los pescadores gallegos y bretones en las pesquerías de Terranova provocaría la adopción del exónimo por parte de nuestros marinos, por camaradería, y por la afición que tiene el hombre de mar gallego a adquirir todo tipo de préstamos del léxico de su oficio (cfr. el famoso filispín < full speed). Es un hecho que la toponimia de las costas está cuajada de exónimos, algunos han llegado a ser oficiales, pero otros se conservan oralmente y son utilizados solo por el gremio de los navegantes, permaneciendo ignorados para el resto.

Pero existe en Barreiros un lugar llamado Armén que más bien parece herencia de los bretones de Mailoc.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Castañoso en el Libro de la montería

Sauna del Castelón de Castañoso. Fotografía por cortesía de Anxo Martínez.

Decía Alfonso XI que el monte donde se sitúa el Castelón de Castañoso "es bueno de oso en todo tiempo, et a veces hay puerco". De ello damos fe pues en nuestra pasada excursión al Castelón nos encontramos con un jabalí, y tuvimos la oportunidad de ver los cortíns de piedra que se construían para proteger las colmenas del oso. Las vocerías o cuadrillas que iban armando estruendo para espantar a los animales hacia los puestos se situaban, según esta fuente, en Pacios, en el vado del arroyo de Cerredo, en Castañoso y en Silvachá. La situación fija de las vocerías siempre es estratégica, en lugares que por su topografía (v. Anotaciones al Libro de la Montería, de José A. Valverde) o por la existencia de estructuras facilitan la conducción de las presas con precisión hacia la trampa.

De todo ello ha quedado un vestigio en la toponimia del lugar, el nombre del monte frente al Castelón es As Trapelas, derivado de TRAPP-, "armadijo, trampa para cazar animales" (Corominas). Existen varios topónimos Trapa y Trapela en Galicia y Asturias que han de tener este mismo origen. Xulio Concepción en su Diccionario Etimológico de Toponimia Asturiana describe alguna de estas trampas, el "maíz sembrado en cortinos, como golosina de los xabalinos". De hecho, en el Libro de la montería algunas de las armadas se localizan en lugares denominados Trapa.

El testimonio del rey Alfonso XI, la toponimia y tal vez el propio Castelón, una exigua fortificación compuesta por solo dos construcciones visibles (y hasta 6 más sin excavar) encaramadas en lo alto de un enorme foso-terraplén, y que pudo haber sido un pabellón de caza, vestigio de pasadas monterías castreñas, sirven el paralelismo con los fullacht fiadh irlandeses, que se consideran campamentos estacionales de cazadores (Nancy Edwards, The Archaeology of Earl Medieval Ireland).


La configuración de la quebrada entre Castañoso y Silvachá, con el Castelón al fondo, en parte una fuerte pendiente natural, y en parte trabajada por el hombre con grandes fosos, con empinadísimas cuestas que convergen inexorablemente sin casi posibilidad de retorno a medida que nos acercamos al cortín y lo sobrepasamos, recuerda a una enorme trampa de caza, concretamente al antiquísimo tipo de las trampas de paredes convergentes, que aprovechaban el declive del terreno y sus precipicios para conducir al animal al foso. Si la de Castañoso carece prácticamente de muros de piedra es porque no los necesita en su totalidad, aunque sí se percibe un tramo en el que se refuerza una arista natural varios cientos de metros a base de tierra amontonada rematada por piedras, es la conocida como Rúa dos Mouros (A espectacular Rúa dos Mouros do Castro de Castañoso, blog Capítulo 0, Manuel Gago).

Bibliografía y notas: un estupendo artículo sobre estas estructuras cinegéticas que hunden sus raíces en la Prehistoria y son únicas en el mundo, exclusivas del noroeste de la Península Ibérica, es el estudio de Alberte Reboreda, Espacios lupinos de Galicia. En un excelente trabajo en colaboración con nuestros vecinos, "Os fojos dos lobos na Península Ibérica. Súa inventariação, caracterização e conservação", de F. Alvares y otros, se nos informa de que los más antiguos podrían haber sido construidos con tierra. Un indicador de la gran antigüedad de la estructura cinegética de Castañoso podría ser la próxima cueva de A Valiña, con restos de ocupación en el Paleolítico. 

San Patricio y el pío latrocinio de la cruz

"En cierta ocasión San Patricio se hallaba de viaje por la costa de Hibernia y encontró en un campo una cruz clavada ante dos sepulturas.

-¿Quién está enterrado aquí? - inquirió perentoriamente desde su carro.
-Yo, que soy un hombre gentil y pagano - respondió una voz desde la tumba.
-Entonces, ¿por qué está clavada la cruz ante tu tumba? - le preguntó San Patricio.
-Porque el hombre que está enterrado junto a mí era cristiano y le pidió a su madre que pusiera una cruz junto a su tumba, pero algún idiota la puso ante la mía - dijo la voz desde el sepulcro.

Al escuchar esto Patricio descendió de su carro, quitó la cruz del túmulo del pagano y la cambió de lugar, clavándola en el sepulcro del cristiano bautizado". 

Túmulo funerario neolítico rematado por una cruz, Cormoz - Francia.

Esta pequeña leyenda da cuenta del carácter pagano de la llamada cruz de los caminos, que a menudo se encontraba y se encuentra sobre antiguos túmulos prehistóricos (Cruz da Faladora). Asimismo, y a pesar de la elaboración de la historia, no logra ocultar la apropiación de este elemento por parte del cristianismo, y de una forma muy poco honesta: mediante un robo que a su vez se justifica con una mentira, achacando falsamente la colocación de la cruz en la tumba del pagano a un error o equivocación. Existen varias versiones de la leyenda (Vida tripartita; Jacobo de Voragine, Leyenda Áurea; John Colgan, Acta Sanctorum), en la de Pexenfelder la palabra error consta literalmente.

Pero antes se coge a un mentiroso que a un cojo. El cristianismo primitivo no veneraba la cruz, que consideraba un elemento pagano, concretamente, la representación antropomorfa de un dios pagano. Decía Minucio Felix en el siglo II en su diatriba contra los paganos: "nosotros [los cristianos] no adoramos ni deseamos las cruces. Vosotros sí, que consagráis dioses de madera, adoráis cruces de madera como si fuesen su representación. ¿Qué son estos símbolos, el estandarte Cántabro, y el  castrense, sino cruces doradas y ornadas?".

Así pues, los ligneos deos eran ídolos cruciformes de madera que esquemáticamente representaban una figura humana, como la del dios Thor de los sami fineses, hecha con el tronco y la raíz de un abedul.

 
El dios leño Thor tallado en el tronco y la raíz de un abedul, con su martillo de sílex y la cabeza incrustada de fragmentos de hierro, eslabón y pedernal que producen fuego. Scheffer, Lapponia.

Lo que se viene considerando casos de túmulos cristianizados, como el de Cormoz y el que está bajo el Cristo da Faladora en Mañón, podrían no serlo si originariamente tuvieron, tal y como se deduce de la leyenda de San Patricio, una cruz o representación antropomorfa de un dios clavada sobre ellos. Esta cruz, con el paso del tiempo, se iría sustituyendo por otras más elaboradas y ya de simbología cristiana cuando hábilmente el símbolo fue escamoteado por esta religión y considerado exclusivo de ella. En una vuelta de tuerca total se cierra el círculo del perfecto engaño al hacernos creer que son cristianizaciones lo que eran auténticos símbolos del paganismo idólatra.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Mar do Rostro, The Groyne

El nombre inglés de A Coruña fue The Groyne, y aunque parezca una simple pronunciación a la inglesa del topónimo Coruña no lo es, ya que groyne significa "groyne of a swyne, rostrum porcinum", es decir, fuciño de porco, hocico. En inglés groyne se usa también, y de aquí su aplicación a A Coruña, para designar promontorios, cabos, espigones, diques que proyectan su morro porcino contra el mar. Asimismo el gallego Fuciño de Porco designa sendos promontorios en Viveiro y Vilanova de Arousa (Manuel Rodríguez Rodríguez, Hidrotoponimia de la Ría de Arosa).

Respecto al topónimo fisterrán Rostro, Fernando Cabeza Quiles ya había señalado su remisión directa al latín rostrum, y la principal acepción que tenía en aquella lengua, "morro, hocico", circunstancia que conviene a su aplicación a espolones que penetran en el mar, igual que el nombre Fuciño de Porco.

Lo que resulta muy interesante es que el nombre inglés The Groyne no sólo se aplicó a A Coruña: en una nota a los poemas políticos de Thomas Wright (1859) leemos que en 1367 hubo un desembarco de tropas inglesas en la península, en "Le Groyne", que "est in mare ut rostrum porci", es decir, en el Mar do Rostro de Porco, Fisterra. Asimismo The Bruce corrobora la navegación en línea desde las islas británicas hacia el "Grunye of Spainye", evidentemente Finisterre, O Rostro.

lunes, 2 de noviembre de 2015

A Coruña

El sustantivo común y topónimo Corona, Coroa o Croa designa el conjunto de foso y terraplén o murallas de las fortificaciones castreñas: "uineam suam de Corona de Castro" (base de datos del CODOLGA, año 1258, Mondoñedo). La acepción original ha tenido que ser la orográfica, "elemento defensivo circular que protege un asentamiento", y de ella habría surgido la relativa al objeto heráldico. Lo demuestra la costumbre  romana de otorgar al primer soldado que rompía las defensas de una ciudad asediada una miniatura de sus murallas, que portaba sobre la cabeza como símbolo de su triunfo en el asalto. Es decir, la corona heráldica no es otra cosa que la representación en miniatura de la corona o muralla castreña, su símbolo; llevando literalmente una ciudad sobre la cabeza se indicaba que se poseía o se ejercía la dignidad de su representación.


Antigua corona castrensis, muralis o vallaris sobre anillo de hojas de laurel. Museo Della Civiltà Romana.

Según Fernando Cabeza Quiles el topónimo A Coruña podría provenir, lo mismo que Coruña del Conde, del céltico Clunia, "pradaría, lugar húmido" (A toponimia celta de Galicia, Toxosoutos, 2014, pg. 235-246). En apoyo de su hipótesis, además del testimonio histórico de Clunia referido a la actual Coruña del Conde, cita el topónimo Coruñego o Cruñego, en el Bierzo, que también provendría de la misma base céltica, aunque en esta ocasión de forma indirecta, pues la forma Cluniaco haría referencia al monasterio cluniacense fundado por la orden francesa de Cluny.

Pero lo cierto es que la forma Cluniaco, y muy probablemente Clunia, es una latinización de un original Curunniaco > Cruñego, en recta evolución, tal y como se desprende del testimonio epigráfico siguiente:

CLOVTIVS CLVTAMI F
DVPLICARIVS ALAE
I PANNONIOR. SVSARR
DOMO. CVRVNNIACE

Se trata de un legionario galaico de la Legion X Gemina transferido al frente o ala de Panonia. Su grupo étnico era el de los Susarros (Bierzo) y su pueblo Coruniego. Este antiquísimo documento constituye una prueba irrefutable de que la toponimia del tipo que estamos analizando (Cruñego, Coruña) no remite a ninguna base céltica *CLUN-, sino a una base Curunia / Cruña, variantes cerradas de Coruña < coron-ia, "fortificación elevada, castro".

El sitio que ocupaba la Coruña original era llamado también Ciudad Alta, donde no existirían, evidentemente, praderías húmedas incompatibles con el asentamiento urbano. La Ciudad Alta se ubicaba en una elevación del terreno igual a las que ocupan las coronas castreñas, por ello el nombre de Ciudad Alta es redundante, al denotar la misma idea que el término patrimonial coroa / croa, "recinto fortificado en altura". También Brigantia, que podría haber sido el primitivo nombre de Coruña, significa la elevada. Estaríamos pues ante un caso extremo de redundancia, con tres topónimos sinónimos expresados en distintas lenguas: Brigantia - A Coruña - Ciudad Alta.

Ciudad Alta, A Coruña. (C) Instituto Geográfico Nacional de España, Francisco Coello, 1865.

Corona, "fortificación", podría ser el origen del título de Coronero, conocido por la epigrafía, y asimismo podría ser la palabra que se abreviaba en forma de C invertida junto al nombre propio de la fortificación. Este símbolo aparecería desarrollado en la frase "Nabiae Coronae".

El topónimo Cornella podría pertenecer a esta serie. En este supuesto, tendríamos que partir del diminutivo  *coronicula, según me indica amablemente Paulo Lema.