sábado, 23 de abril de 2016

El trilito del regueifeiro Pena - cementerio de San Amaro, A Coruña


En el histórico cementerio de San Amaro de A Coruña se encuentra la tumba del regueifeiro Pena, muerto en 1958. José Manuel Vázquez Varela le ha dedicado un pequeño estudio etnoarqueológico a esta peculiar inhumación cubierta por un megalito del tipo trilito, atravesado por el fuste de un cruceiro ("Etnoarqueología de la muerte. Una tumba singular del cementerio de San Amaro en La Coruña", Semata, 2005). En él se vincula la elección del motivo megalítico a la profesión de Pena, cantor del pueblo gallego, y a su ideología galleguista, en el sentido de que los monumentos funerarios megalíticos fueron considerados en esta época una expresión del celtismo, que a su vez fue y es un elemento diferenciador de la identidad gallega. Asimismo, Vázquez Varela sugiere que el monumento de Asorey a Curros Enríquez, en los Jardínes de Méndez Núñez, también con un fondo de trilitos, y anterior al de Pena, pudo haber servido de inspiración. El estudio finaliza con unas reflexiones sobre la apropiación simbólica de elementos del pasado como señas identitarias del presente.

A su interesante estudio me gustaría añadir que la inspiración para el trilito de Pena fue probablemente, el inexistente trilito de Noya que aparece en una ilustración de la obra de Barros Sivelo, Antigüedades de Galicia, del año 1875, ilustración que se repite con ligeras modificaciones en los libros de texto finiseculares de historia de España de Picatoste. Entonces la clasificación megalítica consideraba a los trilitos "erigidos para proclamar los jefes de las tribus, y dirigir arengas al pueblo" (Geografía crítica e histórica de la edad antigua y, principalmente, de España, de Gervasio Fournier, 1910). Me imagino al regueifeiro Pena siendo proclamado sobre el trilito, y dirigiendo a continuación una regueifa a su público desde este pedestal.

Trilito, de la obra de Gervasio Fournier.


martes, 19 de abril de 2016

Fraga de Novio, Noal - Porto do Son

Con este sorprendente topónimo por el que me pregunta el profesor David Pérez Iglesias, del IES de Porto do Son, cuyas instalaciones se sitúan según localización de Google Maps en plena Fraga de Novio, en lo que a simple vista me parece un precioso bosque donde pudo haber existido un castro costero, se reabre la discusión sobre la ubicación del antiguo lugar de Novium; puerto perteneciente al pueblo céltico de los ártabros mencionado hace dos milenios por el geógrafo Claudio Ptolomeo cerca del promontorio Nerio (Cabo Finisterre).

Varios autores han sugerido que el Novium galaico, procedente del celta *nowios, "nuevo", adjetivo que aparece integrando otros topónimos célticos como Novio-dunum (nueva ciudadela fortificada) en Suiza, podría haber evolucionado desde una supuesta forma en femenino, *Novia, hasta el resultado Noia. Para ello hay que suponer que el cambio de género del adjetivo se produjo al sustituirse un sustantivo masculino elidido pero sobreentendido, (castro) Novium, por otro femenino, igualmente elidido, como (villa) Noviam > Noia. Es decir, hasta ahora se reducía el Novium ptolemaico a Noia, pero el topónimo Fraga de Novio, si hubiese suficiente garantía de su antigüedad, es decir, si no se trata de un bonito nombre impuesto al centro educativo recientemente en recuerdo del Novium ptolemaico,  se lo pondría francamente difícil a los de Noia al ajustarse perfectamente al étimo y a la geografía de Ptolomeo. Incluso Noal vendría a reafirmar un estrecho vínculo afectivo con su Novio de hecho, al tratarse sin duda de un derivado de *nowios, No(v)al, esta vez con pérdida de la uve en posición intervocálica, situación que propicia, aunque no siempre, una pronunciación tan suave que el sonido termina por desaparecer.

Resulta muy interesante desde un punto de vista filológico ver la distinta evolución de la wau intervocálica en estos tres topónimos próximos, Novio, Noal y Noia. En Novio no se ha producido la esperable pérdida de la wau, *Noio, o la anteposición de la yod hacia Noivo, fenómenos cuya ausencia me obligan a sospechar que Fraga de Novio es un nombre moderno, calco del Novium mencionado por Ptolomeo. Serán los mayores del lugar los que tengan la última palabra al respecto.

Pero más interesantes aún son las sorpresas que se ocultan en insignificantes topónimos, en la microtoponimia, por lo que le quedo muy agradecida a David por su pregunta ya que me ha ayudado a reflexionar sobre esta pequeña incógnita histórica, y a sus alumnos por los magníficos vídeos de SonCine sobre etnografía y patrimonio. Una maravilla.

Aquí uno con un viejo conocido enseñando a ver la ría de Novium con otros ojos:

domingo, 10 de abril de 2016

Las redomas iraquíes de Ilduara

En el año 942 Ilduara realiza una enorme y detallada donación de bienes al monasterio de Celanova, probablemente la mayor que se haya hecho nunca en la fundación de un monasterio. Entre los bienes muebles destacan nueve redomas iraquíes (arredomas aeyraclis). Un recipiente que otras veces aparece en textos de la época como rothomas irachas, y que básicamente es lo que más tarde se conoció como pomos.

Redoma mesopotámica, abásida, c. siglo IX, tallada en cristal de roca. De la web de subastas de Christie's.

En el tesoro de Celanova, hoy custodiado en la catedral de Ourense se encuentran ocho piezas de cristal de roca que podrían haber integrado la colección de las nueve redomas iraquíes de Ilduara; faltaría una, que se habría perdido, roto, o pasado a otras manos.


Ajedrez de cristal de roca de Celanova. (C) Anxo Martínez-de Alegría.

En aquella época el juego del ajedrez era desconocido en el norte de la Península y en general en toda Europa, por lo que sus piezas de cristal de roca tallado fueron confundidas habitualmente con redomas o pomos. Estas habrían integrado el patrimonio de la noble familia de Ilduara en calidad de gemas, hasta que fueron donadas a Celanova.

Son unas piezas excepcionales, ya que solo existen otras semejantes en el Museo Diocesano de Lleida, procedentes de Áger, en Cataluña.

¿Cómo explicar la presencia de estas piezas en la dote de Ilduara? Existen, desde luego, varias posibilidades. Además de la hipótesis del saqueo de Casamar y Valdés mencionada en la bibliografía, se me ocurre otra a partir de la existencia, en la biblioteca de Ilduara, de un manuscrito probablemente ológrafo titulado Igerarium Geriae, es decir, el Igerario, de Egeria, la noble peregrina galaica que en el siglo IV viajó a Tierra Santa, hasta Mesopotamia, trayendo a su regreso el diario de su peregrinación, y tal vez estas delicadas figuritas de cristal, herencia que permaneció un tanto fragmentada en la línea familiar hasta el momento de su donación al monasterio de Celanova.

Bibliografía: "Saqueo o comercio, la difusión del arte fatimí en la Península Ibérica", de Casamar y Valdés.


Folios con la donación de Ilduara. Ms. 18387 de la Biblioteca Nacional: copia fiel de varios manuscritos de diversos monasterios, perteneció a la biblioteca de Gayangos. Letra de mediados del siglo XVIII. 

sábado, 9 de abril de 2016

Celtic knots


Capitel de Santa María del Azogue, Sanabria, con el mismo esquema de tejido entrelazado que el motivo representado en el torques de Xanceda (Castelo de San Antón).


Fondo de Vila

Fondo de Vila y sus variantes, como Fondevila y Fondo da Vila, parecen topónimos transparentes, tan transparentes que hasta se visa su contenido. Cualquiera está en disposición de explicar que son opuestos a Cima de Vila, y que respectivamente significan la parte baja y la más elevada de una villa. Y ahí quedaría el incipiente estudio, sin nada especial que añadir.

Fondo de Vila y Cima de Vila, Láncara.

Pero el estudio se quedaría cojo si no se añade que en latín fundus villae era el solar o territorio que ocupaban los edificios y terrenos de una villa, constituyendo una propiedad o heredad. Así, la mayor parte de la toponimia gallega del tipo Fondo de Vila, o incluso Fondo de Aldea, O Fondo, etc. se referían al principio al concepto romano de fundus como propiedad ligada a un solar, pasando a entenderse más tarde como si fuesen derivados de profundus, cuyo significado en cierto sentido se acerca al de fundus, pues supone la fundación de la entidad territorial en estrecho contacto con el suelo, lo inferior. En este momento de deslizamiento semántico del fundo (heredad) al fondo (situación) surgirían como topónimos complementarios algunos de los Cima de Vila yuxtapuestos a los Fondo de Vila.

viernes, 8 de abril de 2016

Túmulo en A Panda da Serra Faladora


Podría tratarse del túmulo 30 de la numeración de Maciñeira (Bares, pg. 49 y 50), que en 1900 presentaba una curiosa corona de losetas de pizarra. Ya en 1933, cuando lo volvió a ver, la corona había sido destruida por los chalgueiros, que habían dejado al descubierto parte de la cámara. De no ser el túmulo 30 con uno de los ortostatos desmontado totalmente y extraido de la cámara, con lo que se pondría de manifiesto la continua expoliación del yacimiento, podría tratarse de un nuevo túmulo no identificado por Don Federico, tal vez con un menhir o marco hincado en su frente. Se sitúa próximo a los tres túmulos de Forno dos Mouros, entre ellos y el Cristo da Faladora, pero en la parte superior o Panda da Serra y cerca del nacimiento del rego Casateites. Dicho hidrónimo podría estar motivado por la proliferación de dólmenes en ese sector de la sierra Faladora, consideradas las estructuras megalíticas como casas techadas o cubiertas con losas.

jueves, 7 de abril de 2016

Compostela, la ciudad compuesta

La ciudad de Santiago "prius uilla burgensis, deinceps municipium fuerit, quod Compostella nuncupabatur" (año 1082, base de datos del CODOLGA). Primero fue un burgo, y después un municipio, razón por la cual pasó a llamarse Compostela; evidentemente por el carácter híbrido o compuesto, resultante de la amalgama de esas dos formas de gobierno y administración, que diríamos ahora, de entidades locales tan dispares, y que antiguamente recibía la denominación de Civitas Composita. Participio del verbo componere, sí, pero no en el sentido de "arreglada, dispuesta, adornada", como se venía suponiendo, sino en el de "unidad integrada por diferentes  elementos" (v. el topónimo francés La Compôte = la compota). 


lunes, 4 de abril de 2016

Centroña

La villa romana de Centroña (Pontedeume) es el único exponente hispano de villa marítima de recreo abierta al mar mediante un pórtico columnado, como las lujosas villas romanas a mare. Su situación sobre un acantilado le permitía disfrutar de excelentes vistas al mar, y al mismo tiempo, ser ostentosamente visible; características que refieren los autores que han estudiado las villas marítimas de recreo romanas (por ejemplo, Fermín Pérez Losada y otros en "Toralla y las villas marítimas de la Gallaecia atlántica", 2008).  Poseía además rica ornamentación de mosaicos en sus termas privadas. Por todo ello no es extraño que lleve el nombre de Centroña, o villa Centronii. Es de lo más normal si tenemos en cuenta que Centronius fue un afamado arquitecto conocido por la sátira que le dedica Juvenal. Imparable constructor de las residencias más suntuosas de su época, no escatimaba en el empleo de los materiales más nobles, haciéndolos traer de distantes lugares, lo que prácticamente le llevó a la quiebra.

Una villa construida por Centronius era, por lo tanto, el no va más arquitectónico, y parece lógico suponer que la sin par villa de Centroña o lleva su sello o se asemejaba mucho a su estilo constructivo, de ahí que es muy posible que el topónimo, también único en Galicia, sea un raro caso en el que la villa se designaba por el nombre de su famoso constructor, no por el de su posesor, como solía suceder.

Prototipo de villa romana marítima porticada, Capo di Sorrento, Italia.

Kircher y otros autores como Lanciani consideraron que en Italia Centroni y el lugar de Centrone, cerca de Ponte Lucano, se denominaban así por ser las villas Centronii sobre las que escribió Juvenal.

viernes, 1 de abril de 2016

Altamira

Vengo de ver Altamira, me refiero a la película con Banderas haciendo de Sautuola, claro está, ya que la cueva no la veré en mi vida, y no lo lamento porque para la preservación de sus pinturas ha de permanecer cerrada. Éramos cuatro en la sala el día del estreno de una película que se dejaba ver, sobre un tema que según parece despierta extraordinario interés a nivel mundial, llegando a obsesionar a Obama, a Bill Gates y a afamados chefs neoyorquinos deseosos de poner un restaurante en Santillana si se les garantiza a sus comensales entradas a la cueva cerrada al mundanal público. Tal vez un bufet en la gran sala de los bisontes polícromos sería mejor solución. Por supuesto que el restaurante neoyorquino y la visita de los millonarios yankis generarían cuantiosas riquezas y numerosos puestos de trabajo en Cantabria: un chef, tres pinches y cuatro camareros.

Este verano también éramos cuatro los visitantes que accedimos a Hornos de la Peña, sin necesidad de sorteo, ni subasta de entradas al mejor postor con menú degustación neoyorquino incluido. Y solo por tres euros.


La exigua concurrencia en ambos lugares está directamente relacionada con el interés que despiertan el arte paleolítico en particular y el patrimonio cultural en general: cero patatero. Y sin embargo, eppur si muove un apelotonamiento tremendo en Altamira y en otros sitios que da la impresión de lo contrario. Pero es una impresión falsa, la afluencia se debe al márquetin ramplón que se dirige a los instintos primarios del individuo; Altamira es lamentablemente un producto turístico de esos que muestran una catedral yuxtapuesta a una ración de percebes y un albariño, o presentan el acceso a una cueva con arte rupestre clausurada para la preservación del mismo como un destino elitista exclusivo solo para millonarios que van a hacer la digestión eructando mientras contemplan bisontes. La película de Banderas, hay que decirlo, se integra en esta campaña promocional que presionará hacia su reapertura. Y podría hasta ser legítimo este afán de lucro, si no fuera porque la cueva de Altamira no es un hotel de lujo privado que pueda imponer libremente tarifas disuasorias, reservarse el derecho de admisión o lo que le pete. Altamira es Patrimonio de la Humanidad y por ello accesible a todos o a nadie, sin distinciones.