martes, 26 de septiembre de 2017

Mujeres libidinosas y serpientes

En el arte románico es muy conocida la figuración del pecado de la lujuria en su vertiente femenina; consiste en la representación de una mujer con los senos desnudos que son aparentemente atacados o mordidos por serpientes o algún otro tipo de reptil o batracio, como por ejemplo sapos. Todos los estudios, tanto extranjeros como españoles (la reciente tesis doctoral de F. Vila-Belda Martí, el estudio iconográfico de M. Poza Yagüe, o el de Nodar, etc.), coinciden en señalar lo que parece evidente, que este tropos muestra el castigo infernal que se le depara a la mujer lúbrica, infrigido mediante la mordedura de los reptiles en su cuerpo, concretamente en la zona más erógena del cuerpo femenino en la antigüedad, el pecho.

Los investigadores, asimismo, parecen estar de acuerdo en que el origen del tema de las serpientes mordiendo los senos de las pecadoras lujuriosas se remonta al tema clásico de la Tellus romana, la diosa Tierra que amamanta a sus criaturas. El icono clásico se habría contaminado con la ideología profundamente misógina del cristianismo medieval produciéndose un error interpretativo del amamantamiento / succión como mordedura / castigo, a partir de la consideración de la serpiente como símbolo del mal, y de la concupiscencia femenina como inmunda o repugnante, por tanto merecedora de semejante suplicio infernal.

Estas conclusiones son discutibles, principalmente porque el tema, tanto en su aspecto formal como significativo, no estaría completo sin una importante contribución de la mitología gallega conservada en su folklore y estudiada por Criado Boado en "Serpientes gallegas: madres contra rameras". Es el motivo de la serpiente que mama, que en el folklore gallego es, como demuestra el autor, "una metáfora del orgasmo femenino producido por la manipulación de los pechos de la mujer". Resumiendo la leyenda de nuestro folklore: la serpe que mama succiona la ubre de la vaca o la teta de la mujer con tanta suavidad, y le produce tal goce, que la hembra diferencia muy bien cuándo lo hace su cría y cuándo el reptil, por eso una vez probado el goce sensual no querrá volver a amamantar a su cría, pudiendo llegar a enloquecer si la serpiente no le dispensa más placer sexual.


La Lujuria femenina en un capitel de la girola de la Catedral de Santiago. (C) Josercid

Según vemos en esta leyenda muy difundida por toda Galicia, esa serpiente que mama, que es la misma que encontramos en las representaciones del románico (1), no muerde ni ataca el pecho femenino, no supone un castigo para la pecadora libidinosa, sino que simboliza en su actividad succionadora el mecanismo que desencadena el placer sexual de la mujer, el orgasmo. Tenemos quizá la utilización del reptil como representación de un instinto primario, de una sensación animal. Y es probable, por lo tanto, que la mujer en general desmelenada y desnuda, con gestos interpretados por los expertos en iconografía como de agonía y dolor por las mordeduras, que aparece en los relieves románicos, sea más bien una mujer en pleno éxtasis sexual plasmado de forma grotesca para mover a la repugnancia. El objetivo era igualmente inhibir la sexualidad femenina, y para ello se la contraponía a la función maternal, formulando falazmente una elección con dos elementos que realmente no se oponían pero se presentaban como incompatibles.


La Lujuria masculina en un capitel de la ermita de Nosa Señora da Mercede, Chanteiro.
(C) Dolores González de la Peña


(1) Tal y como había notado ya M. Tenreiro Bermúdez en A lenda melusínica no folklore galego: Apuntamentos sobre o culto e o popular, pg. 273, n. 38 (De culturas, lenguas y tradiciones, II Simposio de Estudios Humanísticos, Ferrol, 2006).

domingo, 24 de septiembre de 2017

Altar rupestre en la ermita de Nosa Señora da Mercede de Chanteiro

Ayer nos acercamos a la ermita de A Mercede de Chanteiro aprovechando que estaría abierta para los preparativos de las fiestas, que se celebraban hoy. El objetivo era descubrir cualquier indicio de fundación del templo románico sobre un lugar de culto precristiano, y esta intuición venía motivada principalmente por la ubicación del templo en la costa de uno de los promontorios que flanquea la entrada del antiguo Puerto de los Ártabros.


En el interior de la ermita, tras el altar, y en la esquina del fondo a la derecha, asoma la roca madre integrada en la construcción, con sus formas sinuosas. En la roca granítica destacan dos focus de ofrendas, uno cuadrangular y otro cilíndrico; evidente manifestación del culto pagano a las piedras del que hablaba el Dumiense en su obra De Correctione Rusticorum.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Cristimil y Estremil

El primero de estos topónimos, el actual Cristimil de Rodeiro (Pontevedra) se documenta como Uestrimiri (año 1153). Considerado un nomen posesoris, encaja sin embargo con la estructura de algunos topónimos germanos que nombran los límites territoriales, basados en el sustantivo mere, "boundary", a partir de los puntos cardinales (English Place-Name Elements Related to Boundaries, Boel Jepson, 2011). Uestrimir > Cristimil sería el equivalente suevo del topónimo Westmere que encontramos en Inglaterra y que denota el límite oeste de un territorio. Según Jepson los elementos previos que se usaron para establecer los límites fueron, por ejemplo, las calzadas romanas, alineamientos de menhires, o túmulos funerarios, así como elementos naturales.

Siguiendo esta propuesta, Estremil o Estramil indicaría el límite oriental (cfr. Eastmer en el trabajo citado de Jepson, pg 45, n. 45), y así sucesivamente hasta sus últimas consecuencias si procediésemos a una revisión completa de la toponimia germana aparentemente basada en los nomina possessoris. Cabe destacar que el Porto de Estremil (documentado como Ystrimir en 1177) era límite entre Aranga y Labrada, y entre las provincias de A Coruña y Lugo desde la Edad Media.

domingo, 17 de septiembre de 2017

San Columbano en Brigantium

Cuenta Jonas de Bobbio en su Vita Columbani (643), escrita usando fuentes indirectas tras la muerte de San Columbano en Bobbio en el año 615, la llegada del santo hiberniense a Brigantium en el año 612, donde vivió tres años. Los santos Columbano y Gallo navegaron hasta la costa de Brigantium donde encontraron una antigua fortaleza en estado ruinoso, en su vecindad había asentadas naciones de suevos que rendían culto a Odín y se preparaban a sacrificarle una enorme cuba que contenía 26 modios de cerveza. Por supuesto los suevos hablaban Antiguo Alemán y Columbano tuvo que recurrir a su intérprete Gallo para comunicarse durante su estancia. El milagro de la cuba de cerveza consistió en que el santo sopló sobre ella y se deshizo en pedazos, vertiéndose el contenido.

La narración de esta interesante historia y otras aventuras brigantinas se conserva en el manuscrito de la Vita Columbani (códice Sangallense 553) pero no transcurre en la Galicia sueva a pesar de las evidentísimas coincidencias (topónimo Suevos junto a A Coruña - Brigantium), sino en el lago Constanza suizo, concretamente en Bregenz (Brigantium). Para ello, y de forma a mi juicio bastante inverosímil e incómoda, la navegación de los santos irlandeses se lleva por el Rin hasta Suiza en lo que podría ser un intento de resituar el Brigantium galaico, desconocido por los hagiógrafos de Bobbio, en el ámbito alpino con el que estaban más familiarizados. Una pista de que el periplo de los dos irlandeses pudo haber sido otro más de los contactos entre Hibernia y Gallaecia, una visita al Brigantium galaico en época sueva, nos la proporciona una glosa a una obra de Ekkehard IV de Saint-Gall que transcribe los textos que ilustraban el claustro del Monasterio Sangallense en el siglo X: "tria maria sunt inter Hiberniam et Galletiae continentiam" = hay tres mares entre Hibernia y la tierra firme de Gallaecia (Ad picturas claustri Sancti Galli). Suponemos que, de haber pintura, ésta mostraría el periplo marino de San Gallo y Columbano hasta Gallaecia. 

La historia, aún dejándola en su sitio, en Suiza, no deja de tener su interés para la Historia de Galicia pues podrían extrapolarse a nuestro territorio el modo de vida y costumbres de los suevos en el año 612. Así, la lengua germana de las naciones de los suevos, su religión pagana e idólatra (el culto a Wotan) y la costumbre de elaborar y beber cerveza. Tal vez por eso las pinturas del monasterio de San Vicente de Pombeiro, de fundación sueva, muestran a unos monjes bebiendo cerveza de unas jarras alemanas ("A última cea de Pombeiro", Manuel Gago). La introducción de la cerveza en Galicia, ya que la caelia celta no era sino un destilado similar al whisky, podría deberse a los germanos. Pero no olvidemos el propio nombre de Pombeiro, que en la Edad Media era Columbario.

De Brigantium a Glean Cholm Cille (Valle de Columba), Donegal.

sábado, 16 de septiembre de 2017

As Chancas - Fene

En la costa de la Ría de Ferrol quedan testimonios de las industrias de salazón y de la actividad del marisqueo en forma de topónimos como estos tres seguidos en Fene: As Chancas, A Ostreira y As Pías. Respecto al primero de ellos probablemente procede del latín planca, "tabla", y se refiere a la tabla de madera con que se prensaba el pescado en las pilas (pías) de salazón. Una de las acepciones de chanca, según el diccionario de Eladio Rodríguez y Franco Grande, se refiere al "depósito de salmuera en las fábricas de salazón" y también al "tiempo que la sardina pasa en los pilos para su salazón". Parece por lo tanto que el latín planca amplió su significado desde el de tabla o plancha con la que se cerraba y prensaba el pescado contenido en el depósito de salazón, para acabar designando el propio depósito o pila y también el proceso de salgadura, que duraba no menos de un mes.

Los orígenes de las factorías de salazón en la Ría de Ferrol se remontan como mínimo a época romana (7 tanques de salazón en la factoría romana de Cariño, Prioriño Chico). Xaquín Lorenzo documenta el proceso de salgadura tradicional en Galicia: "rematada a chanca, rómpese o pilo, faguendo un burato na capa sólida do sal, por iste burato bótanse entón sete ou oito portadeiras de salmoira que se traen doutro pilo". Esta salmuera que se trae de otro depósito de salazón es el famoso liquamen o garum que desprende el pescado prensado, el cual, según recoge nuestro etnógrafo, se utilizaba hasta hace poco en Galicia para fermentar la conserva salgada produciendo su autólisis o autodigestión (Ponsich, Aceite de oliva y salazones de pescado: factores geo-económicos de Bética y Tingitania, pg. 51).

Así, es bastante probable que el topónimo Chanca / Chancas costero (Fene, Marín, Sanxenxo) haga referencia a factorías de salazón, mientras que en el interior el topónimo Chanca / Chanqueiro, etc. podría designar por ejemplo pontones de madera o planchas para cruzar un río (Rivas Quintas, Toponimia de Marín), o tal vez pozas (Diccionario de Cuveiro Piñol), posiblemente por desplazamiento del referente "depósito de salazón" --> "poza").

No obstante, resulta pertinente también formular otra etimología para chanca y derivados, no ya del latín planca, "tabla", sino del galaico fochanca, "depresión, hondonada", por aféresis. En mi opinión este étimo cubriría todas las acepciones que estamos comentando: "pila de salgadura", "poza", "hondonada".


Cartel informativo sobre la factoría de salazón de Adro Vello en Cambados. Tanques de salgadura o chancas.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Caldoval y Noville: dos villas termales a mare en la Ría de Ferrol

El pasado viernes 8 de septiembre se inauguró la musealización del yacimiento termal de Caldoval, trasladado piedra a piedra desde su ubicación costera en Meá (Mugardos) al espectacular centro de interpretación en forma de enorme espiral subterránea construido al efecto en el lugar de O Cristo, inmediato al cementerio municipal de Mugardos. La singularidad del conjunto termal romano de Caldoval viene dada por ser el único caso conocido de complejo balneario con palestra y pórtico de todo el noroeste peninsular, además de conservar el recorrido completo de los baños en muy buen estado: vestuario (apodyterium), tepidarium, caldarium y el baño o alveum de agua fría (frigidarium) con las canalizaciones de desagüe, así como el sistema de calefacción del praefurnium.


Los baños y la palestra, o zona para practicar deportes al aire libre, formaban parte de una villa a mare cuyos restos, excavados y documentados en la memoria inédita de Adóbrica Arqueoloxía, estaban prácticamente arrasados por la erosión marina; la ampliación de Reganosa se efectuó sobre los restos de la villa sin que se considerase pertinente el traslado de los mismos.


La situación de estas villas marítimas, en origen un fenómeno itálico, procura emplazamientos privilegiados de gran belleza natural y paisajística, como era el caso de la Ría de Ferrol en el siglo I. Los restos de la de Caldoval, según la memoria de Adóbrica Arqueoloxía, parecen indicar que era un asentamiento comercial ("Las Villae marítimas en la costa de la Galicia romana", Padín Abal, 2017). En la zona no conservada de la villa, dedicada a almacenes y otras estancias, la memoria de la excavación documenta una estructura en forma de zanja que pudo haber originado el topónimo Caldoval, que a primera vista podría designar una canle o canal ubicado en ladera.

A la luz de toponimia francesa del tipo Caudeval (Aude) < "Calida Vallis", documentado como Caldavalle en 1202, o Bonneval (Drôme), documentado como Bonna Vallis en 1206 (cfr. el topónimo Bonaval en Santiago de Compostela), podría admitirse la hipótesis de que estemos ante un compuesto de adjetivo + sustantivo, puesto que el género del sustantivo vallem en latín, originalmente femenino, osciló muy pronto hacia el masculino. El topónimo Caldoval desde este punto de vista designaría un Calidum (> Caldo) Vallem (> Val, por apócope), por su orientación soleada o en referencia a la villa termal. Lo mismo podría decirse del Caldoval de Becerreá, y del Caldobaño de Porto do Son (Calidum Balneum), nombre este último que llevaba la ciudad de Bath, Calidum Balneum o Hatum Badum. Como topónimo opuesto al Valle Cálido tenemos el caso de Frigida Vallis > Froideval (Alsacia).

Esta hipótesis se ve refrendada por la existencia junto al yacimiento de Caldoval de otra villa termal a mare, la de Noville, topónimo que aparece también en Palas de Rei y en Calvos de Randín y que suele justificarse por el nombre de un posesor sin reparar en que posiblemente se trata de otro compuesto de adjetivo + sustantivo, Novam Villam > Neuville (Aisne), documentada como Novilla en 1289. La Neuville es un topónimo frecuente en Francia que se explica por haplología, esto es, reducción o elisión de fonemas semejantes entre sílabas parecidas y contiguas. La anteposición del adjetivo, propia del latín clásico, se habría conservado en el topónimo de estas dos villas romanas próximas, y sería garantía de su antigüedad: Calidum Vallem > Caldoval y Novam Villam > Noville (en caso genitivo). Frente a los topónimos romances habituales Vilanova o Valboa, Noville y Caldoval tienen una sintaxis plenamente latina por la anteposición del adjetivo y por ello han de ser coetáneos de los respectivos asentamientos, siendo probablemente los nombres originales de estas dos villas romanas de la Ría de Ferrol.

Sobre la dificultad añadida de la palatalización de la geminada latina -ll- en gallego puede consultarse la obra de Amable Veiga (Algunas calas en los orígenes del gallego, pg. 235); la palatalización se produce en contextos en que a la geminada le sigue una vocal palatal en posición final: Marcelle, Baroncelle, Mourelle, Sabadelle, etc. Esto explicaría por qué no tenemos *Novile.