miércoles, 29 de noviembre de 2017

Mapa de Avión por Rosendo Amoedo, 1789


Mapa de Avión por el pintor de Ribadavia Rosendo Juan Amoedo Castro: se dibujan los fosos de lobos de paredes convergentes, castros (San Vicenzo) y castelos (Castelo de Ripás), iglesias y capelas, cruceiros, caminos, mojones todavía hoy identificados en el Mapa Topográfico Nacional como por ejemplo el de Laxa dos Números, el nacimiento del Avia, el monte Suido, etc. (C) Diccionario Geográfico de España: Orense y Pontevedra, Tomás López, ms. 7304 de la Biblioteca Nacional de España.

Destacamos el antiguo nacimiento del Avia en la Fuente Ovaria (Fonte dos Ovos en Coto Ovos). Nada más normal que un río que se llama como un ave nazca de un huevo.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Los Catalanes de Galicia y El viaje de invierno

Transcribo a continuación un texto manuscrito de finales del siglo XVIII sobre Muros y sus vecinos, y dejo a la interpretación de los expertos este curioso documento etnográfico.

"... todos son marineros y, según general, de los mejores de Europa. Tendrá actualmente en los Reales Bajeles [...] 200 hombres. Su navegación es la más numerosa y florida de las [...] de Galicia. De ordinario andan en ella y sólo disfrutan del descanso de sus casas y compañía de sus [...] como cosa de dos meses; preciso espacio para atender al reparo de sus bergantines y paquebotes, y también para hacer la cosecha de sardinas. Luego que está hecha ésta, pasan a beneficiarla en las embarcaciones propias de la villa a Vizcaya, Francia, Andalucía, Cataluña y aún a Canarias, como se verificó en este mismo año. Su producto lo emplean en géneros del país en donde la venden, con los cuales pagan a los cargadores que son de la misma villa, sin compañía de extraños, a cuyo viaje llaman el Primero o Viaje de Invierno. Ajustadas que son la cuentas a los otros cargadores, salen nuevamente a emplear por cuenta de los armadores de las embarcaciones, y juntamente de la tripulación y otros algunos del pueblo; y así andan lo más del año traficando de unos reinos a otros. Ellos traen a su tierra y llevan a otras de Galicia aquellos mismos géneros que fueron el indio de que usaron los catalanes para establecerse en los puertos, cuya ventaja no consiguieron en esta villa, en que ya no insisten sin hallar embarazo en confesar que los muradanos son más catalanes que ellos: que sean más que ellos no se disputa, pero lo que es innegable es que comunmente son llamados los Catalanes de Galicia. El que es pobre y tiene que vender la sardina en junio, la vende a los naturales porque no hay otros catalanes, y así todo el producto queda en la villa, lo que no sucede en los más de los puertos del Reino, en donde la cosecha de sardinas sólo hace ricos a los tales catalanes, mientras que los naturales gimen bajo el peso de una notoria miseria, por lo que ya casi no hay navegación propia sino que sea en esta villa" (Tomás López: Diccionario geográfico de España: La Coruña y Lugo,  folio 450, Biblioteca Nacional de España).

viernes, 17 de noviembre de 2017

Mapa de As Pontes de García Rodríguez 1776


Mapa de As Pontes de García Rodríguez en 1776, remitido por D. Alejandro de Bouza y Maseda, párroco, al geógrafo Tomás López para su Diccionario Geográfico. (C) Biblioteca Nacional de España, ms. 7297, folio 252.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El lago Ness de Doniños

La laguna de Doniños en Ferrol es uno de los casos mejor conocidos y estudiados dentro del folklore atlántico sobre las ciudades asolagadas. En ella, según la leyenda, se ubicaba la ciudad de Valverde antes de su inundación (J.J. Burgoa, As cidades asolagadas de Galicia, Revista de Investigación "Etnografía", nº 2, 2010 y V. Alonso Troncoso, "A carón do Camiño: as lendas de cidades asolagadas", 1997).

Con el testimonio que presentamos a continuación se convierte también en el primer caso gallego de laguna abisal (sin fondo), poblada por especies monstruosas como en el caso del lago Ness, motivo que pertenece asimismo al folklore celtoatlántico y entra de lleno en el campo de la criptozoología.

En esta línea cabe aducir la lucha del hiberniense San Columbano contra el monstruo del lago Ness, Nessie, y algún otro combate del mismo santo y su discípulo San Gallo contra otro monstruo abisal en Brigantium (quién sabe si en el Brigantium suizo o en el galaico): Charles Forbes, The Monks of the West, 1872, pg. 579.

"[Trasancos] tiene tres lagos de bastante magnitud, el primero y mayor es el de Doniños, en el que se pesca muchísima [por]ción de peces de extraordinario tamaño, como son m[úgiles] de a cincuenta libras, y algunos de más, barbos de diez [...] y anguilas disformes, algunas de peso de treinta libras. Para comerlas es necesario desollarlas, siendo en las [...] u ordinarias de dos y tres libras lo más sabroso el pellejo. Al lago en su centro no se le encuentra fondo. El segundo [es] el que está en la feligresía de su nombre (1), también abunda [de pes]ca aunque no de tanta magnitud como la del anterior y la mayor porción son múgiles. El de Marnela, que está en la feligresía de Pantín es el tercero, que sólo produce junco". Descripción remitida por el párroco de San Esteban de Sedes a Tomás López a finales del s. XVIII (Diccionario geográfico de España: La Coruña y Lugo, BNE, ms. 7297, pg. 499 del visor de documentos).

Leo en la Wikipedia, para hacerme una idea del peso normal del mújol, que algunos ejemplares excepcionales miden 1 metro y pueden llegar a pesar 2 kilos, por lo que los de la laguna de Doniños, de hasta 25 kilos, serían ejemplares realmente espeluznantes; por su parte, el mayor ejemplar descrito de anguila, también según la Wikipedia, tenía 1,33 metros y pesaba 6,6 kilos, frente a las de Doniños, que alcanzaban los 15 kilos y son calificadas por el párroco de Sedes de "disformes", es decir, de proporciones monstruosas. El Barbus Duniensis, en cambio, no es para tanto, pues aunque el peso en libras no se lee completo porque el escaneado de la BNE ha cortado parte del texto, quedaría dentro de los pesos máximos que pueden alcanzar los ejemplares mayores, unos 10 kilos.

Por otra parte, el fragmento también nos informa del antiguo nombre del lago de Marnela en Pantín, con lo que se demuestra la conjetura del profesor Porto Dapena, que apostaba por la hipótesis de Piel sobre el origen de este hidrónimo a partir del celta MARNE, "terreo pantanoso e anagadizo". Indicaba el profesor que "o nome de Marnela non correspondería á zona habitada onde se atopa a ermida de San Martiño, senón á parte anegada, a que hoxe é coñecida en Pantín baixo a denominación de A Fraga ou, raras veces O Pantano" (Diccionario toponímico do concello e ría de Cedeira, 2014).

Lamentablemente, aunque en Marnela también hay ciudad asolagada según el folklore (Lucerna), su laguna sólo produce juncos; carece de monstruos. Por ello nos quedamos de momento únicamente con el caso de Doniños como ejemplo galaico que presenta el motivo de la laguna abisal poblada por especies monstruosas propio del folklore celtoatlántico.

(1) Actual laguna de A Frouxeira, feligresía de Lago.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Na procura dos Normandiños

Todavía apurando mis últimos días de vacaciones fuera de temporada me ha dado por curiosear en los cartapacios de Tomás López, aquellos que juntó reuniendo la información geográfica y a veces histórica remitida por sus corresponsales desde todos los puntos de España con el objetivo de editar un diccionario geográfico. Están disponibles en la BNE digital para todo aquel que quiera dejarse la vista examinándolos.

Hojeando la parte sobre Allariz voy leyendo lo siguiente: "la sexta parte de un Castillo que está al norte de la villa dominando sus habitaciones y en donde vivían sus gobernadores. Fue plaza fuerte llave de Galicia, y en tiempo de los Normandinos y Comuneros fue atacado este castillo varias veces, y jamás tomado". A continuación sigue un poco y comienza la transcripción del Fuero de Allariz.


Ms. 7304, pg. 81 del visor de documentos. (C) Biblioteca Nacional de España.

Primero pensé que el corresponsal, cuyo nombre no logro identificar entre las cartas que acompañan a los envíos, había confundido a los Irmandiños con los Normandos y en consecuencia le habría salido esta especie de híbrido, Normandiño. Pronto rechacé esta explicación, primero porque Irmandiño es un término reciente (1) que no se usaba a finales del XVIII, así pues, el autor no podía manejarlo. Quiso decir exactamente lo que dijo. Y es en esta lectio difficilior, tan difícil que se nos atraganta, donde vemos claramente que se identifica a los comuneros gallegos de las revueltas con los normandos. Y esto merecería una explicación, pero me la ahorro ya que he visto que nuestro benquerido Manuel Gago ha avanzado todo lo posible explicando esta estrecha relación de colaboración en Na procura dos Lordomani (II): a alianza entre galegos e vikingos. Tras su trepidante exposición sólo me cabe asentir, y colocar una guinda en el pastel rescatando del olvido el palabro Normandiño.

(1) Según Singul los historiadores galleguistas de principios del siglo XX son los inventores del término, pues ellos tradujeron el anterior "hermandinos" al gallego "irmandiños". Por lo que expondremos, creo que hermandinos proviene, por etimología popular, de normandinos, contribuyendo a esta confusión el hecho de estar organizados en fratrías. No descartaría tampoco una falsa lectura de Normandinos como Hermandinos, por el parecido que en la escritura pueden tener la N y la H.

Petroglifos de Proendos en el Museo Provincial de Lugo




Creo que no es un hecho suficientemente divulgado que una parte de los petroglifos de Proendos (Sober, Lugo) se encuentra expuesta en el claustro del Museo Arqueolóxico Provincial. Se trata de una tampa de sartego procedente de la necrópolis hallada en el castro de Proendos. Muestra varios petroglifos de coviñas rodeadas por círculos concéntricos y presentan la particularidad de estar realizados sobre pizarra. Su interesante aparición en contexto funerario tal vez sea intencionada, como sucede por ejemplo en Irlanda, donde las grafías propias de los petroglifos del grupo hiberno-galaico han inspirado la decoración de las sepulturas megalíticas, según demostró Susan Ann Johnston en su tesis doctoral Prehistoric Irish petroglyphs: Their analysis and interpretation in anthropological context, 1989.

El espejo en la Torre de Hércules (2)

Siguiendo con la posibilidad ya expuesta en El espejo en la Torre de Hércules de la existencia de un espejo metálico (perteneciente a un antiguo telescopio) en el faro romano de A Coruña, refrendada por diversas leyendas y tradiciones que refieren la capacidad de ver a través de él a grandes distancias, transcribimos a continuación un fragmento de la descripción de la ciudad de A Coruña del capellán de San Esteban de Abella D. Pedro Antonio de Mendoza y Ozores. La descripción completa de la ciudad se encuentra en el legajo que conforma el Diccionario Geográfico de Tomás López, cartapacio referido a las provincias de Ourense y Pontevedra (ms. 7304 de la Biblioteca Nacional de España). Estas notas fueron remitidas al geógrafo por el capellán Mendoza en el año de 1778, y en ellas se narra un completo viaje por varias ciudades de Galicia que presumiblemente el párroco llevó a cabo varios años antes. La descripción, por tanto, es anterior a la época en que se restauró la Torre de Hércules.

"... voy dando vuelta a la izquierda y tiro al Orzán, donde vi un brazo de mar. Y allí para con unas ondas furiosas en donde no entran embarcaciones por haber muchas peñas. A la punta de este mar bravo está una torre de cal y canto hecha, llamada Torre de Ércules, hecha por el mismo Ércules (según dicen). Arriba hay un farol que de noche guía las embarcaciones para por la otra banda de un brazo de mar se entren en la Coruña tirando a la Calle Real como abajo diré. De lo alto de esta torre hay un espejo que mirando a la mar se ven los navíos que pasan al Ferrol y a la Graña, y en este espejo advierto una: cuando la mar está sin nieblas se ve Inglaterra, hombres y mujeres que vienen a la playa. También alcanza ver Francia".

El nivel de detalle del resto de su recorrido y giros a derecha e izquierda por la ciudad es tal, que no dudo de que haya visto el espejo, e incluso mirado a través de él para ver los barcos entrando en la ría de Ferrol. Nos habla por ejemplo de su entrada a la Ciudad Vieja por la puerta "de Ayres", de la Colegiata de Santa María del Campo, de los molinos de viento que molían en una gran máquina la harina, de la plaza "da Fariña", y del lugar donde se situaba la horca.

sábado, 11 de noviembre de 2017

La pesca del salmón y el reo en el Eume en el siglo XVIII

He escuchado en varias ocasiones que el encoro de la hidroeléctrica del Eume ha acabado con el salmón en este río, pues los peces no pueden remontar la gigantesca represa para llegar a sus zonas de desove.

A esta explicación opondremos dos testimonios. En primer lugar el de mi abuelo, Eduardo de la Peña López de Neira, que fue un experto pescador de río, inspector de cotos de pesca y autor de un detallado estudio sobre los ríos salmoneros de España: "Indicaciones prácticas para la pesca deportiva en nuestros principales ríos salmoneros" (El salmón y su pesca en España, Madrid, 1945, Dirección General de Turismo). En su estudio se analizan pormenorizadamente los ríos salmoneros de España a un nivel de detalle microscópico, identificando por sus nombres los pozos salmoneros de cada río, tanto en el texto como en mapas desplegables hechos de su puño y letra en donde se recoge la exacta ubicación de los pozos de cada río, del Miño al Bidasoa.

Concretamente, en lo que al Eume se refiere dice que "la parte comprendida entre su desembocadura y la central eléctrica de la Ventureira, es la verdadera zona salmonera, habiendo en dicho tramo más de veinte pozos, de primera y segunda categoría, mereciendo destacarse como muy importantes los de Redondo, Ceboleira y la Ventureira, siendo el recorrido comprendido entre este último pozo y el de Benito, el trozo de río que guarda la casi totalidad de los salmones, o sea la zona más importante".


Demarcación de las zonas salmoneras y de pesca de reo en el Eume hacia 1945. Se identifican los pozos salmoneros por su número hasta llegar a la vieja central eléctrica de A Ventureira: 1. La Pedra, 2. La Hortiña, 3. Loureiro, 4. Escañotas, 5. O Caneiro, 6. Josende, 7. Calgrande, 8. Pozo das Vacas, 9. Ferrerías, 10. Don Domingo, 11. Benito, 12. Penedo do Corvo, 13. Fornelos, 14. Figueira, 15. Redondo, 16. Chao de Redondo, 17. Convento, 18. Santa Cristina, 19. Ceboleira, 20. As Forcadas, 21. El Parrote, 22. Ventureira (Eduardo de la Peña, "Indicaciones prácticas para la pesca deportiva...", 1945)

Por su testimonio sabemos que antes de la construcción del encoro en 1960, la zona salmonera del Eume estaba ya limitada, llegando sólo hasta la vieja central eléctrica de A Ventureira situada a escasos metros del encoro actual. Y esto era así por una razón natural que no tiene nada que ver, en el caso eumés, con represas e hidroeléctricas.

"El río Eume abunda de truchas y reos, que en el reinado del amabilísimo Carlos III principiaron a verse en la mesa real. También abunda de salmones, que en el mes de agosto aún son tan buenos como los del Miño en su mejor sazón, que es de enero a últimos de mayo. Harálo en el Eume la altura del Polo, y el modo de herir el sol según la posición del terreno. Tanto los reos como los salmones no corren todo el Eume pues no pasan de la Vitoreira, piedra situada en medio del Eume en la parroquia de S. Pedro de Eume, la cual les impide el subir; y de allí arriba sólo tiene truchas. El Prior de la Colegiata de Cabeiro como señor territorial tiene derecho exclusivo de pescar desde el puente de Puentedeume hasta la Vitureira; y sólo al Conde de Lemos se le tolera pescar promiscuamente con el Prior en pozo inmediato a Puentedeume" (pg. 167 del Diccionario Geográfico de España: La Coruña y Lugo, de Tomás López, ms. de la Biblioteca Nacional, siglo XVIII).


"Si haces una mosca perfecta, piensa que hay muchos maestros que montan mejor que tú", máxima del padre de mi abuelo acompañada de firma en forma de nudo de empate. Cuaderno de campo de Eduardo de la Peña Ibáñez.
(C) Dolores González de la Peña. Todos los derechos reservados.

viernes, 10 de noviembre de 2017

El Callejón de Estantigas y el teatro romano de Lugo

A los gallegos siempre nos han provocado temor las estantigas, término que relacionamos con estatuas; las imaginamos como si fuesen ánimas petrificadas, por lo que nos infunden, como es lógico, un miedo supersticioso. Evidentemente la identificación estantiga - estatua sucede y funciona a nivel popular, ya que la gente desconoce en general que el origen de la palabra, según se cree, proviene de la frase latina hostem antiquam, "hueste antigua, demonio". La frecuente identificación y conexión etimológica popular entre la estantiga y la estatua de un difunto ha sido estudiada por Carolina Michäelis y Constantino Cabal, y notada ya por el Padre Sarmiento. Resulta tan extendida la creencia de que la estatua y la estantiga son representaciones del difunto que aquí me atrevo a corregir la etimología de estantiga proponiendo statua antiqua, que por haplología o reducción de sílabas semejantes y contiguas evolucionaría a estantiga.


Por ello no debe extrañarnos que en una ciudad de origen romano como Lugo, en donde asoman restos de aquella época donde quiera que se mire, además de su famosa muralla, nos encontremos en pleno casco antiguo con el microtopónimo Callejón de Estantiguas (mejor Estantigas o Estántigas) en el mapa de Lugo de Francisco Coello 1864 (C) Fondos cartográficos del Instituto Geográfico Nacional de España. Es el actual Carril das Estantigas. Suponemos, sin arriesgar gran cosa, que el microtopónimo que nombraba el callejón semicircular vendría motivado por discurrir por la gradería del teatro romano, desde donde serían visibles los restos de la escena que todavía conservaría en pie algunas de las estatuas antiguas que la habían adornado, y que serían consideradas, según nuestra costumbre, como estantigas, es decir, apariciones de difuntos petrificados entre la niebla y el orballo. De igual forma interpreto el microtopónimo lucense Corredoira da Vella da Manta, de cuya existencia da cuenta el blog A vella da manta; considero que ha de referirse a una estatua togada de una mujer, vista la toga como una manta.

Existe otra propuesta: Carlos Vázquez García en su tesis doctoral Toponimia do Concello de Lugo, de 2014, trata el microtopónimo Estantigas a partir de la etimología hoste antiqua, "Santa Compaña", y llega a la conclusión de que "a motivación do nome da rúa tería que ver coa existencia dun lugar de cremación, posiblemente xa da época imperial romana, nas súas inmediacións a xulgar polo achádego de urnas cerámicas no seu contorno".

En Italia, por ejemplo, el microtopónimo Buche delle Fate (Subterráneo de las Hadas) era el nombre popular de los vestigios de la cavea del teatro romano de Fiesole antes de su descubrimiento; la Piazza dei Satiri albergaba en Roma los cimientos del teatro de Pompeyo, y Grotta Pinta nombraba probablemente un subterráneo del mismo. Por otra parte, el topónimo Areine en Francia suele anunciar o estar asociado a la existencia de circos romanos. En España es conocido el nombre popular que recibían los restos visibles de la cavea del teatro de  Mérida antes de su excavación, las Siete Sillas. Y hablando de asientos, habría que estudiar esos "Asientos" que figuran en el plano de Coello en el lateral de la Plaza Mayor, por si se confirma la hipótesis de Rodríguez Colmenero (1), y de Sánchez Montaña, que suponen la ubicación del teatro en dicho lugar, en cuyo caso, tendría que reformular la mía adaptándola a los vestigios arqueológicos y al antiguo trazado urbano (que conserva indicios de un edificio de espectáculos). Los asientos bien podrían haber sido las "gradas hechas de cemento y pizarra" de las que nos habla Balsa de la Vega (Catálogo Monumental de la Provincia de Lugo, 1911, pg. 42).

Aspecto que pudo haber tenido el Callejón de las Estantigas en la época en que se le dio el nombre, visibles todavía las ruinas de las gradas y la escena del teatro. (C) Dolores González de la Peña.

Máscara teatral romana encontrada en Lugo. Museo de Porta Miñá. (C) Dolores González de la Peña.

Y no, no se agota aquí la relación de la toponomástica urbana lucense con la existencia de relieves y estatuas romanas por su calles; es muy probable que el nombre de la Rúa do Falcón, que parte de la zona de la muralla donde está la Porta de Santiago, estuviese inspirado por la existencia de una escultura con un águila como la que se muestra en el Museo Arqueolóxico Provincial, localizada en la muralla de la ciudad.


El plano de Coello depara alguna sorpresa más: indica por ejemplo el trazado del acueducto que recogía el agua del Castiñeiro. El hidrónimo Castaño, a veces confundido con el sustantivo gallego castiñeiro (árbol), ya fue analizado en otra ocasión en este blog, explicándolo como proveniente del latín caput stagnum, tecnicismo latino que designaba el estanque de alimentación de los aqueductos romanos (El engañoso topónimo Castaño).

Patio porticado de una ínsula romana en la zona de la muralla próxima a la Puerta Miñá.
(C) Dolores González de la Peña.

Respecto al microtopónimo lucense Porta Miñá, además de la evidente orientación de la misma hacia el río Miño, cuyo nombre podría haber motivado el de la puerta, podemos aventurar otra posibilidad, a propósito de la reciente excavación de una fuente romana junto a dicha puerta: el étimo latino fluminiana, un derivado de flumen, "río". En otros casos constatados fluminiana ha dado origen a topónimos del tipo Fonmiñá, que se interpretan como derivados de fon < fonte (Fonte Miñá). Entendido como nombre propio de la fuente, Miñá habría acabado nombrando también la puerta aneja. También es cierto que el nombre de Flaminiana, una de las puertas de la muralla de Roma, pudo haberse trasladado a Lucus Augusti y haber experimentado la misma evolución que acabamos de exponer para fluminiana a partir de una temprana modificación: Flaminiana --> Fluminiana --> Fonmiñá, por etimología popular.

Otro interesante microtopónimo lucense del plano de Coello es el del Carril da Ramella. Podemos enlazarlo con el latín ramalia, "follaje, boscaje", un derivado de rama, y justificarlo por haber discurrido a través de una zona ajardinada de uso público, o que albergaba restos murales con pinturas de flores y ramaje pertenecientes, tal vez, a algún edificio público.

Mosaico de Neptuno, Batitales, Museo Provincial de Lugo. (C) Dolores González de la Peña.

El nombre de la calle de Batitales, que también existe en Mondoñedo, y del que creo que por ahora no se ha ofrecido etimología alguna, en mi opinión haría referencia al suelo batido de los mosaicos que allí aparecieron formando el patio de una domus, y sería un término de origen itálico: "battuto = pavimentum, seu solum loci operti, terracio, luogo mattonato, scoperto" (Du Cange, sub battuere5). En cualquier caso, Batitales deriva del participio del verbo latino battuere o del verbo battere en cualquiera de sus acepciones (batir, tundir, golpear, aplaudir, etc.) más el sufijo abundancial -al en su forma plural. Un estudio detenido del contexto acabará demostrando si el microtopónimo Batitales guarda recuerdo de los suelos batidos de mosaicos, o quien sabe si de los golpes de los combates de los gladiadores (cfr. el sinónimo battuatores = gladiadores, battuatus = militar, de donde puede inferirse un *battital, "campo de combates") o de los ruidosos aplausos del público, o de algo más prosaico como una concentración urbana de ruidosas fábricas (herrerías, etc.).

Finalmente, concluyo este repaso a la toponomástica romana de la ciudad de Lugo con un pequeño comentario sobre el nombre que recibía su muralla en la Edad Media en un documento del siglo XII. En él se trata de la venta de una casa situada en la muralla y junto a la calle que iba de la Porta Miñá a la Toldá atravesando el Campo y el Foro de la ciudad: "domum [...] in Palex iusta viam qua itur a porta Mineana ad Toletanam in medio Campi et Fori civitatis". Para Rodríguez Colmenero palex haría referencia a una empalizada situada en medio de la ciudad y que, tal vez, cerraba el Foro; junto a ella se situaría la casa en cuestión. Sin embargo, a partir de mi traducción se comprueba que la casa no estaba en medio de la ciudad, sino pegada a la muralla (palex), tal y como estaban tantas viviendas de Lugo hasta hace bien poco que se empezó a despejar el área. Lo que discurría por el medio de la ciudad era la calle que comunicaba ambas puertas y, a su vez, separaba el Campo del Foro. Resulta muy interesante la designación de la muralla como palex, "empalizada de madera"; probaría que el origen de Lugo fue un campamento romano cercado de vallum con empalizada de madera sustituida posteriormente, en el siglo III, por la muralla de piedra. La pervivencia de la denominación, a pesar del cambio de los materiales constructivos, sería una muestra más de la fuerte permanencia de los topónimos.

De sus defensas quedan más vestigios en la microtoponimia de la ciudad: el nombre correcto de otra de las puertas de Lugo, la Porta Toldá, no tiene nada que ver con la ciudad de Toledo, sino con el topónimo Tolda que habíamos comentado ya en el blog como proveniente del latín tutulus, "arx, fortificación, defensa". Es muy significativo que en sus inmediaciones haya aparecido un ara a la diosa Tutela. El derivado Tutelana, "de la fortificación" > Toldá, que por falsa etimología se latiniza como Toletana. Dice Colmenero que "Tutela viene a significar protección, defensa, custodia, conceptos todos relacionados con las funciones que un circuito defensivo puede poseer" (2).

Bibliografía citada:

(1) Rodríguez Colmenero, 2010: Lucus Augusti y los orígenes del urbanismo romano en el noroeste hispánico.
(2) Rodríguez Colmenero, 2011: Lucus Augusti: la ciudad romano-germánica del finisterre ibérico.

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